Cuántas muestras de Argentina hay en el Banco Global de Semillas

La caja de seguridad que preserva miles de variedades genéticas de todo el mundo tiene semillas argentinas; la historia y los secretos de una bóveda que puede salvar a las generaciones del futuro

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Cuántas muestras de Argentina hay en el Banco Global de Semillas
10deNoviembrede2021a las17:38

En el interior de una montaña, a 130 metros de profundidad y a 130 metros sobre el nivel del mar, en la isla Svalbard, situada al norte de Noruega, se resguardan más de un millón de muestras de semillas y 6 mil tipos de especies provenientes de todo el mundo. Allí está ubicado el Banco Global de Semillas, que funciona como una caja de seguridad que puede ser clave en el futuro.

Banco de Semillas de Svalbard

En el depósito hay lugar para ejemplares de cada semilla existente en los bancos genéticos de 249 países. El objetivo de este dispositivo de seguridad es tener muestras disponibles para replicarlas en caso de que algún tipo de semilla desaparezca por la fuerza de una catástrofe natural o como consecuencia de conflictos bélicos. Es decir que una de las prioridades de esta bóveda es preservar la biodiversidad en beneficio del mundo entero.

Semillas argentinas, a salvo

En la bóveda inaugurada en el año 2008 por el gobierno noruego, indica el periodista científico Federico Kukso, hay un total de 5526 muestras aportadas por Argentina, que son parte de esa gran copia de seguridad que ofrece protección a miles de semillas de diversos tipos de plantas de cultivo.

El lugar, cuya construcción conllevó el desembolso de 9 millones de dólares por parte de Noruega, está destinado exclusivamente al depósito de semillas de bancos genéticos nacionales o regionales. No es un sitio para investigadores o interesados en la temática, y, vale subrayar, tampoco es un sitio que tema a las peores catástrofes naturales que puedan desatarse.

De acuerdo con la información de la Real Embajada de Noruega en Argentina, la isla de Svalbard es, por decirlo de alguna manera, una fortaleza. Es un lugar seguro, desmilitarizado y protegido ambientalmente. Cuenta con una buena infraestructura y goza de eficientes rutinas de transporte y distribución, gracias a la presencia de uno de los aeropuertos más septentrionales del mundo. “Y, además, cuenta con ‘permafrost’, que es la capa de suelo permanentemente congelada que facilita la conservación de bajas temperaturas”, precisa la institución diplomática.

A su vez, para evitar cualquier tipo de pérdida irrecuperable, la bóveda está en el interior de una montaña a 130 metros de profundidad y a 130 metros sobre el nivel del mar, lo que garantiza que el suelo esté siempre seco. Pero eso no es todo: “La cámara está construida a prueba de erupciones volcánicas, de terremotos de hasta 10 grados en la escala de Richter y de radiación solar y, en caso de falla eléctrica, el permafrost actuaría como refrigerante natural. La bóveda tiene una temperatura artificial de 18 grados bajo cero, pero en caso de corte eléctrico, la temperatura natural es de entre 3 y 5 grados bajo cero, lo que permitiría continuar conservando las semillas congeladas. La bóveda tiene capacidad para albergar 4,5 millones de semillas diferentes”, agrega la embajada nórdica.

Un antecedente, un enemigo y una generación protegida

La bóveda de seguridad es propiedad –esto no abarca a las semillas depositadas- de Noruega y el servicio de resguardo es gratuito. En tanto, el sitio de máxima seguridad es operado por NorGen (Centro Nórdico de Recursos Genéticos), en conjunto con el Ministerio de Agricultura y Alimentación de Noruega y la organización internacional Global Crop Diversity Trust.

Desde su fundación hace más de 10 años, el primer antecedente que retribuyó con biodiversidad a parte de los millones de dólares que invirtió el gobierno noruego data de 2015. Ese año, a raíz del conflicto en Siria, el Centro Internacional de Investigación Agrícola en las Zonas Secas (ICARDA por sus siglas en inglés: International Center for Agricultural Research in the Dry Areas) en Alepo se convirtió en el primer banco genético en recuperar semillas de su depósito en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard.

Sin embargo, los conflictos bélicos no son la única amenaza a las millones de muestras de semillas. En las últimas décadas hubo muchos cultivos de épocas pasadas que se perdieron ante el auge de la agricultura moderna. “Una selección más pequeña de semillas adaptadas a grandes áreas de cultivo, nueva maquinaria agrícola y tecnología eficiente de fertilización y riego contribuyeron a aumentar la producción de alimentos para una población cada vez mayor. Al mismo tiempo, esto llevó a que se perdiera gran parte de la gran diversidad de semillas. La unificación de la producción de alimentos también hace más vulnerable la biodiversidad”, explica en su página web la Real Embajada de Noruega en Argentina.

Asimismo, hay un enemigo cuyo poder de destrucción permanece latente: el clima. “La diversidad genética representa oportunidades para adaptar la producción de plantas a diferentes condiciones de crecimiento, nuevas enfermedades y plagas y un clima más impredecible. Cuandoel clima cambia, es crucial que aún tengamos acceso a una gran reserva genética”, argumenta la entidad.

En efecto, prevenir resulta clave, y así lo interpreta la embajada, que concluye: “Hoy no sabemos exactamente qué recursos genéticos pueden ser útiles en el futuro. Por lo tanto, se necesita un depósito lo más rico posible”.

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