Jamás baja los brazos: la historia del productor que estuvo en Malvinas y que ahora lucha contra los incendios en Corrientes

Ernesto Peluffo fue parte del ejército argentino que peleó en la guerra de 1982; en la actualidad, ante la ferocidad del fuego, brinda su ayuda a los propietarios de campos vecinos

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Jamás baja los brazos: la historia del productor que estuvo en Malvinas y que ahora lucha contra los incendios en Corrientes
10deFebrerode2022a las16:53

Vio en primera persona como los fusiles abrían fuego en la Guerra de Malvinas, en 1982, y ahora ve como el fuego arrasa con las hectáreas de sus laderos en Corrientes. El protagonista de esta historia es Ernesto Peluffo, un productor agropecuario que no baja los brazos ante las adversidades y, como en el campo de batalla, contra los incendios también lucha.

Peluffo, consignó Clarín, tiene campo en Mariano I. Loza, una localidad del departamento de Mercedes, ubicado en la provincia correntina que según el INTA ya sufrió la quema de más de 300.000 hectáreas.

Allí, como cuando fue Subteniente y combatió con el ejército, le tocó poner sus fuerzas para ayudar a sofocar los incendios que dañan a los campos vecinos.

Ernesto Peluffo, un hombre de luchas

A mi campo no entró el fuego, pero sí a los campos aledños, y los vecinos nos ayudamos para apagar el fuego con lo que tenemos en nuestro haber, barriles y bidones con agua, mochilas fumigadoras, cueros de oveja mojados, palas, carros aguateros, cisternas, carros aguateros, con rastras y palas hemos hecho cortafuegos”, comentó Peluffo en una nota publicada en Clarín.

El campo del productor está situado en una zona que tiene los campos más altos de Corrientes, con inviernos crudos, lo que le permite producir ovejas. Además, se dedica a la hacienda vacuna y a caballar en las 900 hectáreas que tiene entre propias y alquiladas.

En tanto, desde que comenzaron los incendios que afectaron a plantaciones de arroz, forestaciones, pasturas, pajonales, bañados, malezales y montes, siempre estuvo a disposición para ayudar.

“En este momento –explicó- estoy en un lugar alto que permite ver hasta 15 km de distancia como si estuviera en un puesto observatorio y con un grupo de vecinos estamos alerta, de manera tal que quien vea humo, de alarma. Cuando es grande el fuego nos autoconvocamos y si es chico el dueño del campo con su gente lo apaga”.

En ese sentido, describió que los focos de incendio están por todos lados y la gran radiación solar con la falta de humedad hace que el ambiente sea desértico.

En torno a eso, quien supo ser parte del regimiento 12 de Infantería y actuó en el combate de Darwin –donde fue herido en la pierna y en la cabeza-, manifestó: "En esta lucha hemos tenido el apoyo de los Bomberos Voluntarios de Curuzú Cuatiá, de Solari y de Mercedes, y la intendenta de Solari que también trabajó a brazo partido con los vecinos apagando el fuego. La provincia a través del Jefe de Defensa Civil, colaboró con sus propios medios y envió tres aviones fumigadores que se usaron como aviones hidrantes y por su parte la Nación está ausente del problema".

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