Cómo puede afectar el conflicto entre Rusia y Ucrania al mercado de carnes

La invasión rusa puede generar aumentos en el costo de tres insumos primordiales para producir; ¿qué consecuencias podrían desencadenarse?

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Cómo puede afectar el conflicto entre Rusia y Ucrania al mercado de carnes
02deMarzode2022a las16:47

El conflicto bélico que Rusia hizo estallar la semana pasada al avanzar con sus tropas en Ucrania podría tener consecuencias que van más allá de las temidas a nivel humanitario y político. El mercado de carnes, por ejemplo, podría verse afectado por daños colaterales surgidos de la invasión rusa.

A medida que el conflicto se desarrolla, crece el temor por el impacto que puede generarse en la economía mundial.

En ese sentido, Rosgan, en su informe de Ganadería y Finanzas, explicó cómo y por qué puede resultar afectado el mercado de las carnes. “Tanto Rusia como Ucrania son importantes actores en el mercado mundial de comodities, especialmente como productores y exportadores de granos, fertilizantes y energía”, puntualizó e hizo hincapié en el aumento del costo de tres insumos determinantes para la matriz productiva.

Tres aumentos que preocupan

Según el informe firmado por la analista María Julia Aiassa, hay tres incrementos a tener en cuenta: “El mayor impacto sobre el mercado de carnes se dar de manera indirecta, principalmente explicado por un fuerte aumento en el costo de los principales insumos involucrados en la producción, granos (como alimento para el ganado), fertilizantes y energía”, precisó.

Y agregó que la suba del precio de tres insumos claves para la producción es “lo que mayor impacto tendrá” sobre el mercado de carnes.

En el caso del maíz, Ucrania es responsable del 16% de las exportaciones mundiales del cereal, por lo que el bloqueo de sus puertos desató una suba muy fuerte de precios, al igual que del resto de los granos que produce.

En fertilizantes, Rusia es una pieza clave. Se trata del principal proveedor de fertilizantes en el mundo, que concentra cerca del 13% del comercio mundial. “Este mercado también se está viendo alterado, comprometiendo ya no el valor del insumo en sí sino también su disponibilidad para las próximas siembras”, alertó Rosgan.

Además, sumó a otro jugador clave en este esquema de preocupación: la energía. “Como tercer componente dentro de este paquete de insumos clave para la producción, se encuentra la energía. Aquí, Rusia es un jugador fundamental puesto que representa el 10% del total de exportaciones de petróleo y el 9,5% de las de gas natural por lo que una escalada en los precios de estos insumos como la que ya se está registrando con un precio del crudo habiendo rozado los USD 100 por barril por primera vez desde 2014, termina de golpear de manera directa el motor productivo del mundo”, indicó.

Los efectos sobre Argentina

Puntualmente en lo que respecta a la Argentina, el informe anticipó que “es muy probable que nos encontremos con dos efectos diferentes”.

En primer lugar, en el corto plazo, al subir el valor de las materias primas, habrá un mayor ingreso de divisas por exportaciones de productos agropecuarios, principalmente granos y carnes. Algo que significaría un saldo positivo para nuestra balanza comercial.

Asimismo, hacia el mediano plazo, inevitablemente empezará a sentirse el impacto del mayor costo de estos insumos sobre la producción. En este sentido, “el insumo que golpeará de manera más rápida sobre los márgenes de producción de carne es sin dudas el precio del maíz”, advirtió Aiassa, que profundizó: “Esto tendrá un impacto directo sobre el sector engordador algo que, para muchos, podría ser el inicio de un proceso de descapitalización más acelerado del que se viene registrando en los últimos ciclos”.

Rusia y Ucrania como compradores

Al aumento de los tres productos mencionados, hay que sumarle que el bloqueo financiero que ya inició occidente para con Rusia en represalia a sus acciones militares sobre Ucrania, aparece como la antesala de un potencial aislamiento comercial del ex país soviético.

Por esa medida ya varios bancos rusos fueron excluidos del sistema SWIFT, un sistema utilizado por más de 11.000 instituciones financieras en más de 200 países para llevar a cabo la operatoria de pagos mundiales. Por lo que esta exclusión significa estar fuera de la comunicación del mundo financiero internacional.

A su vez, la suspensión del SWIFT, sumado a un contexto de altísima inestabilidad interna, desplomaron el valor de su moneda local, el rublo. “Los bancos locales ya negocian el dólar a 120 rublos cuando previo al conflicto el dólar cotizaba a menos de 80 rublos. Esto implica una devaluación oficial que, hasta el momento, se ubica en torno al 30% pero que mantiene una firme tendencia al alza”, reveló Rosgan.

“Claramente, la caída del rublo significa para Rusia una fuerte pérdida en la capacidad de compra y, por ende, un impacto directo sobre la demanda de todos los productos importados por Rusia, entre ellos la carne vacuna”, sostuvo.

De todas maneras, el Mercado explicó que si bien esto tendrá un efecto directo sobre la demanda de carne vacuna, no pareciera ser hoy el factor de mayor impacto sobre este mercado. “Rusia ya no es hoy el jugador que ha sido y su menor participación como importador de este producto termina hoy morigerando los efectos directos”, detalló.

La relevancia de Rusia en el mercado importador de carne bovina mermó en los últimos años. De hecho, según las proyecciones del Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA) publicadas con anterioridad a este conflicto, Rusia importaría en 2022 escasas 300 mil toneladas de carne vacuna, marcando una franca caída en su nivel de participación mundial.

Mientras que en el caso de Ucrania, los números resultan muy poco significativos: apenas 3.000 toneladas es la demanda total estimada para todo el 2022.

En conclusión, bajo este escenario y teniendo en cuenta el aumento de los costos de los tres productos y los roles de compradores de Rusia y Ucrania, el mundo se prepara para un nuevo ciclo de fuerte presión inflacionaria. “La suba de precios de las principales comodities que comenzó a observarse en 2021, como efecto colateral de la pandemia, muy probablemente se prolongue hacia los próximos años condicionando las proyecciones de crecimiento y demanda mundial a mediano plazo. He aquí donde el mercado de carnes podría llegar a sufrir su mayor daño colateral”, sentenció el análisis de Rosgan.

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