"Hay un desastre": el contratista detrás de la cubierta millonaria relata cómo es producir en Argentina

Se le rompió la cubierta de la cosechadora y descubrió que el precio era el mismo que el de un automovil

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22deAbrilde2022a las16:37

Gabriel Luciani es un contratista rural de 38 años oriundo de Alcorta, Santa Fe, en donde vive junto a su familia. Hace unos días sufrió un percance con la cosechadora mientras trabajaba en el campo de Jorge Sansot, un productor agropecuario de la región, quien en un intento por exponer la dramática situación que padecen en el sector compartió en las redes sociales la imagen de una cubierta de la máquina y comparó el precio que tenía que pagar su contratista con el valor de un automóvil.

Las imágenes se viralizaron en cuestión de horas por los costos exorbitantes que tienen las autopartes en el país, y que se seguirán manteniendo al menos hasta mediados de este año, según indicaron algunas fuentes consultadas por este medio. 

“Él hizo el tuit porque yo justo tenía una rueda de repuesto y él me dijo: ‘¿y por qué no la comprás nueva?’ Y le expliqué que no hay nuevas. Ahí mismo, averigüé con el gomero y le di el precio a Sansot, pero le recordé que no hay cubiertas de esas. No existen”, comenzó a explicar el contratista en conversación con Agrofy News.

Luciani se dedica a estas tareas desde 2002, cuando decidió comenzar en el rubro casi por una herencia familiar. En todo este tiempo, dice, en el sector habían vivido situaciones difíciles con la economía, el combustible o faltantes de autopartes, pero jamás habían padecido meses tan apremiantes, como los de ahora, ocasionados por la falta de repuestos y cubiertas para la maquinaria agrícola.

“Se me rompió la cosechadora hace un tiempo y estuve en la agencia tratando de conseguir el repuesto y buscamos la pieza por todo el país. No hay alternativas. No hay repuestos. Las cubiertas puede que sí, que haya alguien, pero no te la venden, porque el que la tiene la vende al dólar blue y tenés que llevar el billete, o salvo que te vendan el juego para que no les quede clavada. Si la cubierta vale un millón, te van a pedir $1,5 millones para no perder dinero”, describió la situación que viven los contratistas.

Es por esto que Sansot trazó en Twitter una comparación entre el precio que debía pagar Luciani por la cubierta nueva, si así lo hubiese decidido, y el valor de un auto Volkswagen Gol Trend 2015 usado. “Esta goma nueva vale 1.100.000 pesos, casi lo mismo que un Gol 2015. Hay algo que no está bien”, indicó el productor agropecuario. La publicación se hizo viral en cuestión de horas por la desmesura de los valores del repuesto, una denuncia que se multiplica en esa red social.

Los valores exorbitantes de las cubiertas

Luciani explicó que “por fortuna” ese día que se le rompió la cubierta, tenía una de repuesto para poder cubrir una emergencia. “Siempre tenés que tratar de tener una de repuesto, porque no podés perder media hora de cosecha. Tenés que intentar salir al campo y no romper nada porque las cosas cada vez son más caras y gastas un montón de plata”, dijo. En el sector, las cubiertas para cosechadoras se cotizan entre $1,1 millones y $1,2 millones. 

Si bien los proveedores pueden brindar los presupuestos a la brevedad, en este momento, están ligados al stock que puedan llegar a tener, que es bastante escaso, y que está influyendo en la oferta y la demanda. Por eso, algunos de los contratistas, recurren a comprar cubiertas usadas para cubrir una necesidad, donde los precios por una goma que fue utilizada previamente ronda los $800.000. “Hoy, por ejemplo, también conviene contratar personas para reparar la maquinaria. A mí, una reparación me costó $400.000 solo de la mano de obra, a esto hay que sumarle los repuestos que los tuve que poner de mi bolsillo, y cuando comenzás a cotizar te salen todos en dólares”, sostiene. 

En lo que va de la campaña ya contempla un gasto cercano a los $700.000, aproximadamente en “correas, repuestos y mano de obra” para reparar la cosechadora que se le rompió, y que ahora pertenecen a costos extras que no tenía pensado hacer. “Las importaciones están cerradas y no están entrando los repuestos desde el exterior. No hay ofertas ni cubiertas. Si se te corta una correa no sabés si la vas a conseguir. Hay un desastre de faltantes en todo el país. Por eso, te cobran cualquier cosa, porque si te encuentran con la máquina parada accedés y comprás”, puntualizó.

Faltante de repuestos

El impacto ha sido tal, que la maquinaria nacional tampoco tiene stock de repuestos, dado que en el país “no hay hierro”, según explicó. “Nosotros laburamos por dos mangos y rogando a Dios no romper nada grande. Además, nos pagan cada vez menos porcentaje que no llega a un 5% de una cosecha de maíz. Los contratistas se funden laburando”, afirmó. Desde 1989, año en el que la familia Luciani comenzó la trayectoria como contratista rural, no habían atravesado una situación similar a esta. Además, producto de esta situación apremiante en el país, los proveedores comenzaron a desconfiar de la palabra de la gente que años atrás pagaba al término de la zafra. “Hoy, si no ponés la plata no te dan el repuesto, antes ibas tranquilo y lo pagabas al finalizar la cosecha sin problema, ahora no”, ejemplificó. 

Desde hace más de un año, en el sector comenzaron a ver una baja pronunciada en la disponibilidad de herramientas que termina convirtiendo a las autopartes en algo inaccesible. “Ya veníamos con algunos faltantes, pero ahora es mucho más. Esto te saca las ganas de trabajar”, indicó. Las cubiertas, por ejemplo, tienen un desgaste de cinco años. Entre las sugerencias que hicieron otros productores e internautas de Twitter es comprarlas en el extranjero, donde los precios comienzan a partir de los US$3.000, pero la gran interrogante sigue siendo la forma de traerla al país.

La preocupación del sector

Tras una consulta de este medio a Jorge Scoppa, presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (Facma), sobre las posibles soluciones al sector, indicó que por la cosecha todavía no han comenzado gestiones con el Gobierno nacional para evitar el faltante de autopartes o neumáticos. “Hay cosas que todavía no se consiguen, pero se van superando. En realidad, nos estamos acostumbrando a ver faltantes de materias primas. En el mercado aparecieron más cubiertas, ya que están bastante caras las de primeras marcas”, observó. En ese sentido, explicó que lo que están haciendo en el sector es recurrir a segundas marcas que no se estaban utilizando hasta ahora, por las que, además, se pagan “lo que no valen”, pero que han servido para cubrir los faltantes. Para Scoppa, la falta de stock solo ha encarecido el mercado de cubiertas, ya que a raíz de esto comenzó a gestarse una especulación entre proveedores. “Hay cubiertas que llegan a los 1,2 millones de pesos, de alta flotación, que son para máquinas grandes. Es un montón de dinero, pero lamentablemente el que la necesita la tiene que pagar. Esto solo sirvió para encarecer el mercado. Pero sí, están por demás caras”, amplió.

Si bien, hay maquinaria que se arma en la Argentina, las autopartes vienen del exterior: Brasil o Estados Unidos y, por ahí, tampoco hay existencia de repuestos. “Los contratistas argentinos siempre van a seguir porque son hábiles para adaptarse a otros tipos de sistemas, en algunas máquinas, pero hay otras máquinas modernas que es imposible”, puntualizó. Por otra parte, sostuvo que, si bien no hay reportes de máquinas paradas, la gente recorre muchos kilómetros para poder conseguir un repuesto que anteriormente se conseguían en cualquier concesionaria.

“Es un año difícil, los costos del sector han aumentado considerablemente en todos los aspectos: combustible, cubiertas y accesorios. Por ahí puede pasar de que te toquen zonas buenas de cosechas y otras más o menos”, agregó y sostuvo que, al menos hasta julio, la situación continuará como hasta ahora sobre todo porque el Gobierno está enfocado en resolver los problemas suscitados a partir de la guerra en Ucrania.

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