El supermaterial cordobés que está listo para ser la materia prima del futuro

Con residuos como recursos, un emprendimiento cordobés apuesta a los hongos para crear biomateriales; tras cinco años de investigación y desarrollo, están listos para revolucionar el mercado

El supermaterial cordobés que está listo para ser la materia prima del futuro
25deAbrilde2022a las17:41

Con un planeta atravesado por las consecuencias del cambio climático y el agotamiento de  recursos naturales, buscar alternativas de consumo sustentables se vuelve esencial. En este contexto, la biotecnología se perfila como una solución para la creación de biomateriales que permitan reducir drásticamente el impacto ambiental.

Desde la ciudad de Cosquín, provincia de Córdoba, un emprendimiento llamado Bionatur-All investiga desde hace cinco años el uso de hongos para el desarrollo de productos biodegradables. Son una alternativa compostable al poliestireno expandido y los plásticos de un solo uso, que se puede cultivar de manera personalizada en distintos tamaños y formas.

Se trata de Mushpack, un embalaje producido a partir de la inoculación de micelio de hongos con residuos de origen agroalimentario o forestales, como aserrín o paja. Cuando estos descartes agroindustriales se mezclan con el micelio, se consigue un material ignífugo, aislante, ligero, resistente, semi flexible, duradero, y lo más importante, es que tiene una doble función: se usa como packaging y se degrada muy rápido: tarda entre 90 y 100 días en volver a la naturaleza.

Como resultado, se reemplazan aproximadamente 10.000 piezas de poliestireno expandido, reduciendo toneladas de dióxido de carbono (Co2) por cada tonelada de Mushpack producido.

“Pretendemos potenciar la industria de embalajes y envases, con biomateriales que dan respuesta a un mercado que demanda, cada vez más, soluciones más respetuosas con el medio ambiente. Creando, a su vez, valor regional y contribuyendo a una transición ordenada del sector hacia soluciones más sostenibles”, explica María de los Ángeles Cano (45), técnica en química y cabeza del proyecto.

La mujer detrás de esta alternativa sustentable

María de los Ángeles, más conocida como Angie, es oriunda de Buenos Aires. Se mudó a Córdoba con la idea de buscar una calidad de vida diferente y “aportar algo más al mundo”. “Soy una apasionada de los hongos. No quería quedarme con lo convencional”, afirma en diálogo con Agrofy News.

En cuanto a los beneficios que ofrece esta iniciativa, Angie asegura que la propuesta es viable a corto plazo y con bajos costos debido a que se utilizan recursos de residuos locales. Además, genera trabajo y se minimizan los impactos ambientales asociados a esta nueva cadena de valor. “Es lo que se viene en nuestro país. Alto valor diferencial con respecto a lo que se está usando”, comenta Angie.

Si bien en el mundo los desarrollos de materiales a base de hongos ya existen, en la Argentina las producciones de este tipo son incipientes y además deben sortear algunos obstáculos. En el caso de Angie y su equipo, el mayor limitante es el laboratorio: “es bastante casero y no cuenta con la última tecnología”, sostiene la referente del emprendimiento que busca obtener carácter de empresa. “Las grandes ideas no han nacido con tanto acompañamiento. No es siempre dinero, a veces es equipamiento”, agrega además.

Cuero de hongos: ¿La materia prima del futuro?

Como una segunda línea de productos, y siendo fieles a su esquema de la utilización de residuos como recursos, Bionatur-All se introduce en el mundo de los biotextiles y trabaja en el desarrollo de cuero de hongos.


Aunque esta iniciativa se encuentra aún en fase de investigación, la idea de los emprendedores es cambiar por completo la industria textil con una alternativa al cuero animal, que ya es una realidad en el mundo. 

Se trata de una opción mucho más económica, ecológica y biodegradable, que además es muy similar al tacto y tiene también su aroma particular. “Olor a naturaleza” es como lo define Angie, quien además explica que tanto esta innovación como la tendencia de sostenibilidad para el futuro cercano, es acompañada por la industria de la moda.

El proceso es prueba y error. No hay receta. Pero, al igual que con el Mushpack, para hacer este producto también se aprovecha el micelio. Se cultivan los hongos sobre un desecho agrícola y se obtiene una cera gruesa que luego es tratada para lograr las características similares al cuero animal. El resultado es un material suave, flexible y duradero.

Angie tiene la convicción de que mostrando “cómo hacemos lo que hacemos y por qué” podrá transmitir esa conciencia necesaria para entender desde otra perspectiva el área productiva, y dar lugar a este tipo de productos naturales. “Ojalá Argentina pueda acceder a la biotecnología, que es bastante, y que haya mucha gente haciendo esto. Ojalá seamos varios”, concluye.

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