“Smart Farming”, biológicos y químicos: la tendencia que marca al presente (y futuro) de la agricultura

El coordinador técnico de CASAFE, Federico Elorza, destaca la obtención de información a través de tecnología para efectivizar la producción

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“Smart Farming”, biológicos y químicos: la tendencia que marca al presente (y futuro) de la agricultura
15deJuniode2022a las11:31

El coordinador técnico de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), Federico Elorza, estuvo presente en Agroactiva y detalló los avances que se dieron en materia de “Smart Farming”, es decir, tecnologías que brindan información para mejorar la producción.

Además, auguró un panorama de “complementariedad” entre sutancias biológicas y químicos. 

En diálogo con Agrofy, el representante de CASAFE se refirió al “Smart Farming” y explicó: “Son todas las tecnologías de la comunicación y la información que nosotros usamos diariamente, las cuales fueron tomadas por el sector agropecuario y se están utilizando hace algunos años para brindar información. Se basan en diferentes sensores que están ubicados en distintas partes del campo o montados en maquinaria agrícola, que están generando datos todo el tiempo”. 

“Esa información la suben a la nube, se adjunta mediante un proceso de Big Data y facilita muchísimo la toma de decisiones al productor o al ingeniero agrónomo, que pueden tomar medidas mucho más efectivas y a su vez optimizar los insumos. Esto genera un menor uso de fitosanitarios, e invita a la aplicación efectiva y responsable de los que sean necesarios. Logramos un beneficio económico para el productor y un beneficio ambiental para las personas y para el ambiente”, completó Elorza. 

Por otro lado, el coordinador técnico de CASAFE indicó que este organismo está “trabajando en la promoción de productos biológicos”. Sin embargo, al comparar a los productos naturales con los químicos, Elorza aseguró que “todos tienen su toxicidad”, por lo que recomendó “usarlos responsablemente y con cuidado”.

“Puede haber una complementación entre los productos biológicos y los químicos, básicamente porque no va a haber un reemplazo neto en ese sentido, sino que a futuro vemos una complementariedad entre un tipo de producto y otro. A veces la aplicación de una sustancia biológica promueve la acción de una químico y viceversa, lo que trae beneficios para el productor desde distintos puntos de vista”, concluyó Elorza.

Agricultura Inteligente o Digital: dos paradas de un mismo viaje

A continuación, Federico Elorza repasa los pilares de la agricultura moderna:

  • La Agricultura de precisión (o Precision Farming) es todo lo que hace que la práctica de la agricultura sea más precisa, optimizada y controlada en lo que respecta al cultivo y la ganadería. Un componente vital es el uso de las TICs y una amplia gama de elementos, tales como hardware y software automatizados, vehículos autónomos y drones guiados por GPS, robótica, sensores y muestreo de suelo. El punto crítico aquí es la optimización. Por ejemplo, la agricultura de precisión implica medir las variaciones de calidad del suelo e identificar su potencial productivo y de respuesta a los insumos. Por lo tanto, en lugar de aplicar una cantidad igual de fertilizantes sobre toda la superficie de un lote de producción la estrategia de fertilización se adaptará a sus características, colocando más cantidad en las mejores partes del lote y menos cantidad en las peores partes. A través de esta práctica, se optimizaría el uso de los insumos: fertilizantes, semillas, fitosanitarios, etc., y, por lo tanto, se ahorrarían costos, maximizarían beneficios y reducirían riesgos de impacto sobre el ambiente y/o la salud de las personas.
  • La Agricultura digital (o Digital Farming) pone mayor énfasis en el uso de los datos y la información recopilada para mejorar la toma de decisiones. Significa aprovechar la información y datos disponibles para desarrollar inteligencia procesable y valor agregado significativo a partir de ese contenido. Este concepto brinda a los productores la oportunidad de aumentar la producción de sus campos, ahorrar costos a largo plazo y eliminar riesgos. Simultáneamente, posibilita la sostenibilidad ambiental y económica. La agricultura digital incorpora técnicas como la agricultura por ambientes, la agricultura vertical y los invernaderos inteligentes.
  • La Agricultura Inteligente (o Smart Farming) consiste en aplicar tecnologías de información y datos para optimizar sistemas agrícolas complejos. La atención se centra en el acceso a los datos y en cómo los productores pueden utilizar la información recopilada de manera inteligente. La tecnología utilizada en la agricultura inteligente va desde el IoT y la robótica hasta drones y la IA. Con estas herramientas, los agricultores pueden monitorear las condiciones de la explotación sin la necesidad de la presencia física en el lugar. Esto les permite tomar decisiones ya sea para todo el campo, para un lote o, incluso, para una sola planta. La agricultura inteligente no es solo para los grandes productores, sino que, también pueden utilizarla los pequeños productores, productores orgánicos u otras operaciones de escalas más pequeñas. Todo el proceso de agricultura inteligente está gestionado por software y supervisado por sensores. La automatización ha permitido importantes ganancias en términos de eficiencia de la producción, mejoras de calidad y sostenibilidad. Uno de los desafíos de la agricultura inteligente está en la interoperabilidad entre todos los sistemas y de las distintas iniciativas digitales, para facilitar el acceso a los datos generados. A medida que crece la complejidad de la agricultura, también lo hace el número de partes involucradas y la complejidad de los flujos de información. Los sistemas de producción modernos utilizan maquinarias y softwares de múltiples fabricantes. Como resultado, los productores deben lidiar con una multitud de formatos de datos patentados, listas de códigos, etc. mutuamente incompatibles. Por ende, se requieren interfaces y formatos de datos estandarizados para alcanzar la interoperabilidad. Esta interconexión implica intercambios de información entre los fabricantes de insumos para la producción, los distribuidores, los productores, los proveedores de servicios, la industria de alimentos. Se suman incluso los consumidores, quienes cada vez más toman decisiones de compra en función de la disponibilidad de dicha información.

 

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