La estrategia para evitar el impacto de la chicharrita: cuándo sembrar el maíz según la región
El INTA elaboró un informe técnico con recomendaciones basadas en la fecha de siembra
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El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) trabaja en documentación sobre la chicharrita, el vector que transmite la enfermedad del achaparramiento del maíz.
De esta manera, el instituto presentó una estrategia para encarar la campaña de maíz 2024/25 y evitar el mayor impacto de esta enfermedad. La solución está basada en las fechas de siembra.
¿Cuándo sembrar maíz para que no afecte la chicharrita?
El INTA presentó su estrategia para cuatro zonas geográficas. El trabajo argumentó basándose en los factores que condicionan la producción de maíz y el desarrollo del vector.

NOA hasta el norte del Litoral
La zona 1 comprende desde el norte del país hasta 30° S, es decir NOA hasta el norte del Litoral, pasando por el Chaco semiárido a húmedo, incluyendo todo el norte de Santa Fe. El INTA explicó que, en esta región, el vector puede dejar descendencia viable luego del invierno y puede generar varios ciclos de crecimiento en el verano.
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Por este motivo, se recomienda concentrar siembras tardías, entre el 25 de diciembre y el 15 de enero. Así se asegura el vacío sanitario con un buen control de guachos y evitar siembras tempranas bajo riego, a las que podrían querer optar algunos productores.
“La recomendación integra la segura presencia del vector en siembras tempranas y la baja frecuencia de ambientes aptos para esa fecha. Para reducir el impacto económico, en donde serían factibles las siembras tempranas (buenos suelos y recarga de agua que tendrían más frecuencia al este, o bajo riego), se recomienda el doble cultivo, combinando cereal/legumbre de invierno, si el lote es sobre maíz previo hay que considerar la necesidad de controlar, eventualmente, plantas voluntarias”, informó el INTA. En cambio, girasol con soja o maíz de segunda, sin exceder el 10 de enero para la siembra de maíz.
Noroeste de Córdoba y sudoeste de Santiago del Estero
La zona 2 incluye el noroeste de Córdoba-sudoeste de Santiago del Estero, el norte de San Luis y Villa Dolores, y en la zona de los Altos, Catamarca, todos ambientes chaqueños meridionales.
Para esta región, el INTA recomienda una estrategia similar a la región norte. Se trata de lograr el vacío sanitario y la concentración en siembras tardías, desde fin de noviembre hasta fin de diciembre. “Si bien en secano esta es la ventana normal de siembra en la región, hay una frecuencia relativamente alta de lotes bajo riego en la zona, por lo que será crítico acordar que también siembren en la misma ventana propuesta”, informó el instituto.
Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires
La zona 3 incluye el centro-sur de Córdoba y Santa Fe, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires. Debido a la necesidad local de grano de maíz cosechado temprano, o de silo, la estrategia sugerida es eliminar los guachos que emerjan en invierno y concentrar las siembras tempranas en septiembre.
“Si el vector sobrevive al invierno durante esta campaña, sembrar en agosto expondría por más tiempo las etapas vegetativas del cultivo a D. maidis y contribuiría, además, a su crecimiento poblacional. La siembra en septiembre asegura una implantación suficientemente rápida y más uniforme del cultivo”, informó el INTA.
Al mismo tiempo, explicó que demorarse a octubre expondría el cultivo a mayor presión del insecto y favorecería también su crecimiento poblacional. Además, se planteó que los cultivos sembrados en esta zona requerirán un cuidadoso monitoreo del vector.
“Hacia sudeste de Córdoba, sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires es más probable que también se puedan realizar siembras tardías. Sin embargo, la decisión de complementar la superficie de maíz con esas siembras debe ser posterior a la ventana de siembra de septiembre, y dependerá de la evolución que se registre en el monitoreo regional del vector durante la primavera”, indicó el INTA.
Región pampeana y oeste
La zona 4 comprende el centro y sur de la región pampeana y el oeste de la franja central. “Es muy improbable que el vector deje descendencia viable luego del invierno, por lo que se recomienda adaptar la siembra a la oferta ambiental y forzantes distintos al achaparramiento. Sin embargo, como estrategia para manejar el riesgo de una incidencia tardía de achaparramiento, en especial al norte de la zona, conviene priorizar siembras tempranas en ambientes donde podrían lograr resultados económicos competitivos en relación con el esperable normalmente en las tardías”, recomendó el informe.
Desde el INTA explicaron que la integración de conocimientos que se está dando en el país desde distintas disciplinas y organismos, junto a aquellos que toman decisiones en todas las escalas, serán clave para enfrentar este complejo desafío con el mayor éxito posible
