El particular destino que tendrá el silobolsa argentino en Venecia
El ícono del campo argentino deja de almacenar granos para convertirse en un refugio de descanso y contemplación, en la Bienal 2025
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La silobolsa, clave en la producción agrícola argentina, encuentra un nuevo significado en el ámbito de la arquitectura. En la 19.a Bienal de Arquitectura de Venecia 2025, este dispositivo de almacenamiento temporal será transformado en un espacio de descanso colectivo dentro del Pabellón Argentino.
La propuesta, titulada "Siestario" y creada por los arquitectos rosarinos Juan Manuel Pachué y Marco Zampieron, reinterpreta la esencia de la silobolsa para ofrecer una experiencia sensorial única: una pausa en el tiempo y en el espacio.
El proyecto seleccionado fue el resultado de un concurso abierto organizado por la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina y la Cámara Empresarial de Desarrolladores Urbanos (CEDU), en colaboración con la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI).
Para quienes evaluaron el proyecto, ese desplazamiento “genera un inteligente contraste que se potencia en el interior del pabellón por su escala, material y su color”. El jurado que eligió a “Siestario” entre otros proyectos, tanto individuales como colectivos, también estuvo integrado por los arquitectos Bárbara Berson, en representación de la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (FADEA); y por Gerardo Caballero, Marcelo Faiden y Mariano Clusellas, pertenecientes a la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU).

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Originalmente concebido para conservar granos y optimizar la logística agroindustrial, la silobolsa ha sido un aliado clave para la economía argentina. Sin embargo, en el contexto de la Bienal de Venecia, este elemento se despoja de su función utilitaria para convertirse en un refugio para el cuerpo y la mente.
Inflado y extendido dentro del pabellón, no solo ocupa el espacio físico, sino que también evoca la memoria de una economía basada en la producción y exportación agrícola.

El concepto detrás de "Siestario" propone una pausa en medio del dinamismo de la muestra. En su interior, los visitantes encontrarán un colchón blando de plástico donde los cuerpos pueden hundirse y entregarse a un momento de descanso. La metáfora de la siesta, tan arraigada en la cultura argentina, se materializa en un objeto que antes resguardaba granos.
Un paisaje onírico dentro de la Bienal
La instalación no se limita a ser un espacio físico de descanso, sino que también busca generar una atmósfera de introspección y desconexión. Imágenes difusas, dibujos y fotografías sin un orden cronológico refuerzan la sensación de suspensión temporal. En palabras de sus autores, "lo onírico impregna el espacio: los deseos ocupan las paredes, se filtran entre los cuerpos, se suspenden en el aire".

Esta propuesta dialoga con el eje curatorial de la Bienal, titulada "Intelligens. Natural. Artificial. Collective", que explora la interconexión entre la arquitectura y disciplinas como el arte, la ingeniería y la ciencia de datos. En este contexto, "Siestario" se erige como una respuesta poética a la necesidad de pausar y contemplar, algo inusual en una exposición de escala global.
Más allá de su uso arquitectónico en la Bienal, la silobolsa se convierte en un emblema de la identidad argentina en el escenario internacional. Representa tanto la innovación en la producción agrícola como la capacidad de resignificar materiales y objetos en nuevos contextos. En este sentido, "Siestario" no solo es una obra de arquitectura efímera, sino también un gesto político y cultural que invita a repensar los usos del espacio y el tiempo.
La presencia de la silobolsa en Venecia es una forma de exportar, no solo un elemento material, sino también una filosofía de vida. La siesta, el descanso colectivo y la pausa en medio del trajín diario son valores que trascienden lo funcional y se transforman en una propuesta arquitectónica con impacto sensorial y simbólico.
Del campo a la Bienal, la silobolsa demuestra que la arquitectura no solo construye espacios, sino que también puede redefinir significados.
Imágenes- Brian Ejsmont
