La increíble vida del azafato de caballos: el día que se incendió la bodega, cuando llegó a transportar 117 equinos en un vuelo y la historia de cómo llegó a ese puesto
Es veterinario y se encarga de que la exportación cumpla todos los requisitos; su amor por los animales comenzó de niño y hoy continúa la pasión
Argentina es un gran jugador en la exportación de caballos. Desde enero a noviembre de 2025, el país comercializó 2905 equinos en pie. Al mirar los números, pareciera una tarea fácil, pero enviar equinos al exterior es un poco más complejo, ya que se trata de animales premium que viajan en avión.
El azafato de caballos
Para que esto sea posible, un veterinario es el encargado de custodiar y acompañar a los animales durante el mismo proceso que hacen las personas: migraciones, subir al avión, viajar y luego aterrizar. La diferencia es que los caballos viajan en establos en los aviones de carga.
Cuidar de ellos durante todo el trayecto es la tarea de Manuel Scabone, veterinario de la exportadora Equus Trade. Tiene 51 años y contó a Agrofy News que lleva 17 años volando con caballos. “Somos los azafatos de los caballos”, usó como frase para definirse.

Además de abastecer de agua, comida y sanidad a los caballos, también deben estar preparados para cualquier inconveniente en el vuelo. En vuelos chárter, Manuel llegó a transportar 117 animales.
Los veterinarios se capacitan y están entrenados para ayudar a los pilotos ante una emergencia. Pocas veces las tuvo que poner en práctica, pero en 2019 tuvo una situación crítica: se incendió la bodega en la que iban los corrales.
En su carrera profesional también tuvo vuelos anecdóticos. Por ejemplo, tuvo que transportar osos de anteojos a Estados Unidos, papiones sagrados a Colombia, la orangutana Sandra, entre otros animales que estaban alojados en el zoológico de Buenos Aires.

@manuelscabone #horses ♬ sonido original - Manuel Scabone
Veterinario desde la cuna
Manuel siempre tuvo claro que de grande quería ser veterinario. Nació en Necochea, hijo de una maestra y un carnicero, con un pedazo de campo. Su relación con el agro siempre estuvo; de chico cumplía funciones en la trilla, la cosecha e incluso con los animales.
Así fue que descubrió su amor por ellos y cada vez que encontraba algún animal huérfano, lo adoptaba. Luego fue ayudante del veterinario de Necochea y ahí terminó de confirmar su vocación: “Dije que desde chico iba a ser veterinario; fui y lo hice”.

Luego, llegó la facultad en Tandil y cumplió su palabra. Cuando estaba por terminar, su idea era seguir Agronomía, pero un docente lo invitó a trabajar a Santa Fe y ahí fue. Estuvo en una estancia ganadera en la zona de Teodelina hasta que en 2002 decidió volver a Necochea para hacerse cargo del campo familiar con su hermano. Hasta la actualidad realizan agricultura, pero la veterinaria siempre estuvo presente.

