Una historia de carne y hueso: de mercado de barrio a abastecer a restaurantes top y tener más de 1000 clientes con un frigorífico en pleno CABA

Con más de medio siglo de trayectoria, Marilú Damiano SRL, una pyme familiar de Villa Urquiza logró combinar tradición, innovación y visión de futuro para liderar en el exigente segmento premium de la industria cárnica

Una historia de carne y hueso: de mercado de barrio a abastecer a restaurantes top y tener más de 1000 clientes con un frigorífico en pleno CABA
19deEnerode2026a las09:14

Desde su sede en Villa Urquiza, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, conversamos con Matías Yegros, uno de los actuales socios y líderes de la nueva generación al frente de Frigorífico Marilú Damiano SRL, una empresa con más de cinco décadas de historia en la industria cárnica argentina.

Los planes de Marilú Damiano

Fundada por inmigrantes italianos, hoy cuentan con más de 1.000 clientes activos y venden a restaurantes top de CABA. Bajo este marco, Matías nos comparte el recorrido de esta pyme que sigue creciendo con los valores intactos: calidad, cercanía, responsabilidad y una visión de largo plazo.

Marilu Damiano

Marilú Damiano: raíces firmes, visión clara

¿Cómo nace la empresa y qué representa hoy el legado familiar?

“Estamos ubicados en el barrio de Villa Urquiza, en la Ciudad de Buenos Aires. Todo empezó hace 53 años como un pequeño mercado de carnes creado por familiares y amigos. Fue ahí donde arrancó todo, y en el mismo lugar seguimos hoy”, cuenta Matías Yegros, actual socio y parte de la nueva conducción.

Marilu Damiano

Los fundadores, dos inmigrantes italianos, Domingo Ruggiero y Vito Manchisi, pusieron en marcha un emprendimiento que con el tiempo se transformó en un referente del rubro.

La llegada de Ángel Ruggiero, sobrino de Domingo, marcó el inicio de la expansión: “Empezaron a comprar propiedades alrededor del mercado y a profesionalizar el servicio. Apuntaron a la gastronomía, perfeccionaron cortes, mejoraron terminaciones y dieron un salto en calidad”, explica Matías.

“Con Ángel pasamos de 50–60 clientes fijos a más de 600. Ahí comenzó otro nivel", agregó.

Luego se sumó Álvaro Moscoso, clave en la profesionalización del negocio. Desde las ventas, lideró una etapa de transformación que asentó bases sólidas para el salto comercial. Años después, Diego Dibiagi, quien comenzó como vendedor bajo su ala, se convirtió en socio tras formarse como contador. Hoy, junto a Matías, lideran la empresa. “Álvaro sigue siendo nuestro mentor”, aclara.

Del barrio al país (y más allá): una pyme con impacto real

¿Cuántas familias están involucradas hoy en la empresa?

“Más de 100 familias dependen directa o indirectamente de nosotros. Desde operarios de planta, distribución, ventas y logística, hasta aliados estratégicos”, señala Matías.

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Actualmente superan los 1.000 clientes en todo el país y exportan a terceros países. “Aunque seguimos siendo una pyme, manejamos un volumen que sorprende. Logramos crecer manteniendo el trato cercano, ese que nos identifica desde siempre”, destaca.