De inmigrantes italianos a la “joyería de la carne”: 110 años de una familia que hizo historia

El frigorífico Rafaela Alimentos apuesta por una relación “premium” con el consumidor; de los chacinados a la carne de calidad de exportación

23deMarzode2026a las11:33

Rafaela Alimentos es la historia de una familia italiana que conquistó el mercado de la carne en Argentina. Comenzaron con chacinados con la marca Lario y ahora abrieron una “joyería” de carne en San Isidro.

La historia de Rafaela Alimentos se remonta a más de un siglo, cuando Don Luigi Fasoli, un inmigrante italiano oriundo de Mandello del Lario —una localidad del norte de Italia, cercana a Milán—, se estableció en la ciudad santafesina de Rafaela. Allí dio origen a un emprendimiento familiar que, con el tiempo, se transformaría en una de las compañías alimenticias más reconocidas del país.

Una historia que comenzó hace más de un siglo

En sus comienzos, la empresa se dedicó a la producción artesanal de fiambres y chacinados, un saber heredado de su tierra natal. Bajo la marca Lario —en homenaje a la región de procedencia de la familia Fasoli—, sentó las bases de lo que luego sería una industria en expansión, marcada por la calidad, la tradición y el espíritu innovador.

Con el paso del tiempo, Rafaela Alimentos consolidó su perfil exportador y amplió su presencia en el negocio de la carne vacuna. “Comenzamos a trabajar en el mercado local, luego empezamos a exportar los cortes más habituales y, con el tiempo, fuimos incorporando los de mayor valor, destinados a mercados como el europeo, Estados Unidos e Israel”, explicó Guido Guarino, gerente de marketing de Estancia Rafaela.

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Esa experiencia, junto con la observación de nuevas tendencias internacionales —como el crecimiento de la carne envasada al vacío—, impulsó a la empresa a dar un nuevo paso: abrir su propio local al público con una marca orientada al consumidor final. Primero se desarrolló la red de carnicerías Rafaela Alimentos, una cadena tradicional presente en distintas ciudades del interior que continúa expandiéndose. Luego nació Estancia Rafaela, una propuesta boutique que apunta a redefinir la compra de carne, ofreciendo una experiencia sensorial y personalizada.

La “joyería” de la carne argentina

El grupo contaba con carnicerías tradicionales en distintas localidades del interior, como Rafaela, Casilda y Aldea María Luisa. “Eran locales de barrio, con el carnicero tradicional, al estilo de siempre. Pero con este nuevo concepto quisimos dar un salto de calidad, creando una marca y una red de carnicerías diferentes, con identidad propia”, señaló Guido Guarino.

El primer punto de venta de Estancia Rafaela abrió en San Isidro y se transformó rápidamente en su local insignia. “Hicimos un evento de apertura muy especial, con la familia fundadora, amigos de la marca y vecinos del barrio. Fue una manera de celebrar el inicio de una nueva etapa para la compañía”, recordó el responsable de marketing.

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Esa inauguración coincidió con el aniversario número 110 de la empresa, un hito que reflejó su capacidad de adaptación y crecimiento constante. “La transformación de la compañía es total. Pasamos de ser pequeños productores de fiambres a convertirnos en una empresa familiar y nacional. Lario es la segunda marca más importante de fiambres en Argentina, mientras que Rafaela Alimentos se posiciona entre los frigoríficos líderes en exportación de carne vacuna”, destacó el gerente.