La oportunidad "silenciosa" que ofrece el campo argentino en una zona que se volvió estratégica: ¿Sube la hectárea por el cambio climático?
Aparecen áreas que históricamente estaban fuera del radar principal de los inversores con gran potencial productivo

Durante muchos años, hablar de grandes inversiones rurales en Argentina significaba mirar automáticamente hacia el núcleo agrícola histórico. Sin embargo, silenciosamente, y casi sin que gran parte del mercado lo advirtiera a tiempo, comenzó a darse un fenómeno que hoy ya resulta evidente para quienes vivimos diariamente el campo: gran parte de La Pampa está cambiando climáticamente para mejor.
Quienes trabajamos hace décadas en esta región recordamos perfectamente una provincia mucho más árida, más dura y más limitada desde el punto de vista productivo. Había zonas donde el riesgo climático condicionaba permanentemente la inversión y donde la producción debía pensarse con extrema cautela.
Hoy la realidad muestra otra situación. En mis más de 36 años recorriendo campos, realizando operaciones, tasaciones y acompañando productores e inversores, observo claramente una transformación gradual pero sostenida.

El régimen de lluvias ha cambiado, las pasturas naturales muestran otra estabilidad, las napas en muchas áreas se comportan de manera más favorable y los ciclos productivos presentan mejores promedios históricos que décadas atrás.
Esto no es solamente una percepción del productor. También existen fundamentos técnicos vinculados al desplazamiento de sistemas atmosféricos y al corrimiento de las isobaras, fenómeno que modifica la circulación de humedad y el comportamiento climático regional.

