Empezó con una máquina abandonada y hoy trabaja 90.000 hectáreas con 14 cosechadoras: se compró la más grande del mundo para traer lo último al campo argentino
Gabriel Laguzzi es contratista y productor; “en la vida hay que tener suerte y también planificar bien las cosas”, dijo al mostrar la nueva AF10
Gabriel Laguzzi es uno de los contratistas más grandes de la Argentina. Arrancó con una cosechadora abandonada y hoy tiene un imperio: 14 máquinas.
Su preocupación sigue siendo la misma, la familia y tener la última tecnología para prestar el mejor servicio. Estos puntos fueron los pilares que le permitieron crecer y trabajar más de 90.000 hectáreas al año.
Laguzzi lleva años en el negocio y reconoció que no fue fácil transitar el camino. Tras terminar la secundaria comenzó a estudiar ingeniería agrónoma, pero debió abandonar en tercer año. Su familia tenía un campo que tuvo que vender, pero les quedó una cosechadora vieja: el punto de partida para un apasionado de los fierros.
Laguzzi arrancó con una máquina antigua, pero el trabajo le permitió tener una de las cosechadoras más grandes del mundo y tecnológicas. “La verdad que me da mucha satisfacción poder ser el primer usuario de esta máquina”, contó a Agrofy News en referencia a la cosechadora clase 11 AF10 de Case IH.

Este modelo permite llevar un cabezal de hasta 61 pies y puede procesar mayor volumen de granos. Cuenta con una tolva de 20.000 litros y solamente delega tres funcionalidades en el operador. Además, permite una mayor velocidad de avance que se traslada en un menor consumo de combustible.
Seguí leyendo
La empresa de las estaciones Gulf ahora vende tractores: "Es nuestro primer paso de muchos por venir”Esta unidad último modelo llegó para tecnificar el equipo de trabajo de la familia contratista que presta servicio a más de 90.000 hectáreas al año. Además de ser contratista, Laguzzi decidió comprar y alquilar campo para diversificar el negocio. Agrofy News viajó hasta uno de sus lotes en el norte de Córdoba para conocer la AF10. “Es un lujo poder trabajar con esta herramienta, y más en un campo propio”, aclaró.

Un apasionado de los fierros y del trabajo
El contratista que atiende más de 90.000 hectáreas se describió como un fanático de la maquinaria. Fue esta pasión la que siempre lo motivó a contar con la última tecnología.
Arrancó a trabajar en los campos de los amigos y hoy es uno de los contratistas más grandes del país. “Siempre como contratista de cosecha y tuvimos la suerte de dar muy buenos campos y clientes”, mencionó como la fórmula para alcanzar un parque automotor de 14 cosechadoras y más de 20 tractores, todos Case IH.
“En la vida hay que tener suerte y también planificar bien las cosas. Nosotros hemos tenido un poco de las dos cosas”, reveló. Hoy es una empresa con más de 50 empleados, pero que como corazón del trabajo sigue siendo la familia.

La esposa de Gabriel está en la administración, mientras que su hija se ocupa de la parte agrícola. Ella es la encargada de administrar y tomar las decisiones en ese sentido. Por su parte, su hijo está al frente del transporte de camiones que utilizan para mover los granos y la maquinaria.
“Tuvimos épocas buenas y malas, las vivimos un poquito todas. Creo que hasta acá llegó el crecimiento de la parte de contratista, pero estamos tratando de crecer en la parte de agricultura”, contó a Agrofy News.

La experiencia de la AF10
“Te da satisfacción disfrutar de una máquina así. Verla todo el día trabajar con una capacidad, un rendimiento y una seguridad espectacular”, dijo Laguzzi. Sobre la tecnología de la cosechadora resaltó que no hay que regular todo el tiempo porque está automatizado.
Además, del lote que mostró a los presentes, la máquina ya cosechó más de mil hectáreas de soja y maíz. “Tiene una superficie de trabajo muy importante, entonces uno puede planificar casi el trabajo de una máquina y media de las normales”, contó en relación a un lote con un rendimiento de 9000 kilos.
De esta manera, Laguzzi se convirtió en el primer productor en tener la cosechadora de un solo roto más grande del mundo. De abandonar la facultad a controlar un imperio de cosechadoras.

