La herradora del agro, la historia de la mujer detrás de los mejores caballos de la Argentina y los mitos que todavía hacen sufrir a estos animales: "Mientras me descalificaban, yo seguí haciendo currículum"

A meses de cumplir 20 años en la profesión, Jenny McCulloch construyó una carrera entre haras, clubes hípicos y pistas de salto; u historia trasciende el desafío de abrirse camino en un oficio históricamente masculino: habla de bienestar animal, capacitación y del trabajo silencioso que sostiene la salud de los caballos desde sus patas

29deJuliode2026a las13:41

Mientras sostiene una de las patas de un percherón, Jenny McCulloch no pelea contra la fuerza del animal. Observa. Espera. Lee su postura, su equilibrio y cada pequeño movimiento antes de empezar a trabajar.

Después llegan las herramientas, el desvasado, la herradura y un trabajo que puede pasar inadvertido para el público, pero que resulta decisivo para la salud del caballo.

En la última Exposición Rural, varios de los percherones que pasaron por sus manos fueron reconocidos en la pista. 

Grandes Campeones

RP 177 – Padrillo “Hectsar Don Pocho”
1.º Premio
Campeón Percherón
Gran Campeón Macho
Récord de precio en machos de la raza

RP 166 – Yegua “Hectsar Kiki”
1.º Premio
Campeona Percherón Postier
Gran Campeona Hembra

Campeones de Categoría

RP 189 – Padrillo “Hectsar Manchón”
1.º Premio
Campeón Percherón Postier
Mejor Cabeza

Reservada Gran Campeona

RP 176 – Yegua “Hectsar Jovita II”
2.º Premio
Reservada Gran Campeona Hembra

Otros premios

RP 162 – Yegua “Hectsar Candileja”
3.º Premio


Pero para Jenny, el verdadero reconocimiento está en otro lado.

"El caballo le da trabajo a muchísima gente durante toda su vida", dice. Y esa frase resume una manera de entender un oficio que lleva casi dos décadas ejerciendo.

Un oficio que empezó con una yegua alazana

Jenny no llegó al herraje por casualidad. Los caballos forman parte de su vida desde la infancia.

"Hice equitación desde los tres años y siempre tuve caballos. El primer curso que hice fue una aproximación al herraje de cuatro días. Trabajábamos con caballos de polo y me tocó una yegua alazana", cuenta. Aquella experiencia cambió el rumbo de su carrera. Uno de los instructores vio condiciones en ella y la invitó a trabajar como aprendiz.

"Yo quería hacer algo que me permitiera estar vinculada a los caballos. Era un trabajo al aire libre, viajando todo el tiempo y trabajando con animales. Me cerraba desde todo punto de vista."

Con el tiempo fue especializándose en caballos deportivos, especialmente de salto y adiestramiento, donde el herraje acompaña carreras que pueden extenderse durante muchos años y requiere intervenir en procesos de recuperación de lesiones y de corrección biomecánica.

"Te empieza a doler hasta el pelo"

Quien nunca vio trabajar a un herrador suele pensar que el desafío principal es la fuerza. "Lo más difícil son las posturas. Es un oficio que lleva muchos años aprender. Descubrís músculos que no sabías que existían. Te empieza a doler hasta el pelo", aclara.

Manuel Hereñú @agrovisual.media

La memoria corporal termina siendo tan importante como el conocimiento técnico.

"Tener buena postura no solamente te permite trabajar mejor durante más tiempo, sino también concentrarte en lo que realmente importa: el casco y la aplicación de la herradura."

Por eso insiste en que la condición física pesa más que la fuerza. "No estás compitiendo con la fuerza de un caballo. Tenés que tener estado físico, agilidad y dominio de tu propio cuerpo para acompañar sus movimientos y, si hace falta, salir rápido de una situación de riesgo."

Los mitos que todavía hacen sufrir a los caballos

Después de casi veinte años de oficio, hay algo que le preocupa más que cualquier dificultad física: la cantidad de creencias que todavía circulan alrededor del cuidado de los cascos. "Hay mucha mitología." 

Enumera varias:

  • Que los cascos blancos son más débiles.
  • Que un buen herrador es el que deja la herradura puesta durante más tiempo.
  • Que los potrillos "se acomodan solos".
  • Que poner grasa todos los días mejora el casco.

"Nada de eso necesariamente es cierto." Y explica por qué.

"Los caballos disimulan mucho el disconfort porque son animales de presa. Muchas veces están sufriendo en silencio y la gente cree que está todo bien."

Para ella, el bienestar animal empieza mucho antes del herraje. Empieza por cuestionar prácticas repetidas durante generaciones y reemplazarlas por decisiones basadas en conocimiento.


Lo primero que mira no son las patas

Antes de levantar un casco, Jenny ya empezó a trabajar. Observa cómo se mueve el caballo. Si está inquieto. Si estuvo varios días encerrado. Si comió. Si está lejos de su grupo. Incluso factores aparentemente menores, como las moscas o un ruido inesperado, pueden modificar el comportamiento del animal.

"Yo no me mando derecho a levantarle la pata", describe. Esa capacidad de interpretación también se aprende.

"Una vez me tocó un caballo que se estaba quedando ciego. Los caballos naturalmente no son agresivos. Muchas veces el problema es que no estamos interpretando lo que nos están diciendo."

"El caballo le da trabajo a muchísima gente"

Hay una idea que atraviesa toda la conversación. Jenny no piensa únicamente en el caballo. Piensa en todo lo que ocurre alrededor de él. 

"Desde antes de nacer, cuando se planifica un embrión, ese caballo ya empieza a generar trabajo."

Y la lista es enorme: veterinarios, herradores, talabarteros, transportistas, peones, criadores, nutricionistas, domadores.

Manuel Hereñú @agrovisual.media

"Si ese potrillo fue bien criado, si tuvo buena alimentación y buenos aplomos, va a tener una vida deportiva más larga. Y eso significa más trabajo para muchísima gente."

Por eso insiste tanto en el trabajo interdisciplinario.

"Hay cosas que puedo resolver desde el herraje y otras no. Lo importante es detectar problemas a tiempo y trabajar en equipo."

Manuel Hereñú @agrovisual.media

"Mientras ellos descalificaban, yo seguí haciendo currículum"

Jenny evita detenerse demasiado en el hecho de ser mujer. Incluso cuando la conversación deriva hacia ese tema, vuelve rápidamente a hablar de formación: "El machismo es un problema del otro."

Cuenta que perdió trabajos por ser madre y recuerda establecimientos donde le pidieron que no volviera porque iba acompañada por su hijo. Pero enseguida cambia el foco.

"El tema del machismo atrasa desde el punto de vista económico. Cuando descartás a una persona por prejuicio, te estás perdiendo un recurso humano y una manera distinta de resolver problemas."

Durante todos estos años siguió capacitándose dentro y fuera del país. También comenzó a formar nuevos profesionales. "Ahora doy clases y trato de que el foco siempre esté puesto en lo profesional y en la capacitación técnica."

Y resume esos años de la manera más simple: "Mientras ellos descalificaban, yo seguí haciendo currículum."

Un oficio que también educa

Dentro de pocos meses Jenny McCulloch cumplirá veinte años herrando caballos. Hoy trabaja principalmente entre Chascomús, Buenos Aires y distintos establecimientos donde atiende caballos deportivos y percherones de exposición.

Manuel Hereñú @agrovisual.media

Los premios obtenidos recientemente por los animales que prepara son una consecuencia visible de un trabajo mucho más amplio. Porque detrás de cada caballo que entra a una pista hay cientos de decisiones invisibles. Y entre ellas, una de las más importantes empieza, literalmente, desde abajo.