Iniciativa inédita en el mundo: más de 85.000 productores argentinos se unen para invertir millones y buscar la nueva forma de producir
Hay más de 2.000 tecnologías para el agro en la región y el desafío ahora es saber cuáles realmente sirven; un nuevo fondo regional de US$30 millones invertirá en 35 startups de América Latina
La tecnología aplicada al agro ya no es necesariamente sinónimo de mayores costos o de soluciones difíciles de implementar. Por el contrario, puede convertirse en una herramienta concreta para producir más, utilizar mejor los recursos y mejorar la competitividad de toda la cadena agroalimentaria.
El desafío, sin embargo, es otro: entre la enorme cantidad de soluciones disponibles, encontrar aquellas que realmente generan resultados para el productor.
Ese fue uno de los principales conceptos que dejó Mayco Mansilla, del fondo Innventure Capital, durante el BCR Agtech Forum 2026, realizado en la Bolsa de Comercio de Rosario.
“Hoy ya hay tecnología disponible, probada y accesible”, señaló Mansilla, quien destacó que el cambio de paradigma hizo que la tecnología pasara de ser vista como un costo adicional a convertirse en una herramienta para mejorar la eficiencia.

Según explicó, los beneficios no necesariamente son solamente económicos. También pueden traducirse en sustentabilidad, una mejor gestión y una mejora en la calidad de vida de las personas involucradas en los procesos productivos.
El desafío de elegir entre 2.000 tecnologías
Para Mansilla, uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el ecosistema agtech no es la falta de tecnología, sino la dificultad para identificar cuáles son las soluciones que realmente tienen potencial de generar impacto.
“Si frenara a cada productor o a cada asesor técnico y le preguntara cuáles son las tecnologías que conoce, sobre todo basadas en inteligencia artificial, ciencia de datos o biológicos, probablemente me nombraría 10 o 20 en el mejor de los casos, cuando existen más de 2.000 en la región”, explicó.
Ese escenario plantea un desafío tanto para los productores como para los asesores técnicos: encontrar las herramientas que tengan una buena relación costo-beneficio, que mejoren el desempeño respecto de las soluciones existentes y que, además, sean fáciles de incorporar.

En ese sentido, Mansilla destacó el trabajo que Innventure desarrolla junto con Aapresid para construir una red de validación de tecnologías.
El objetivo es funcionar como una suerte de filtro. En lugar de que un productor tenga que recorrer y probar miles de alternativas, la idea es identificar previamente aquellas que presentan mejores perspectivas y acercarle un conjunto mucho más acotado de soluciones.
“Muchas veces la magia ocurre sin que el productor tenga que saber o aprender de inteligencia artificial o de algún tipo de tecnología en sí, porque son soluciones que vienen ya en mano”, explicó.
De un fondo de productores a un proyecto regional
Innventure nació a partir del ecosistema de Aapresid y fue financiado inicialmente principalmente por productores, aunque luego se incorporaron empresas de mayor tamaño.
De acuerdo con Mansilla, el fondo ya financió 19 compañías, que lograron importantes revaluaciones y actualmente tienen presencia en 40 países de los cinco continentes.
Entre sus clientes se encuentran desde pequeños productores hasta grandes multinacionales de alimentos y bebidas.
La experiencia acumulada llevó a Innventure a plantear un proyecto de mayor escala: un nuevo fondo regional de US$30 millones, con presencia operativa en Argentina, Brasil y Estados Unidos.
El objetivo será invertir en 35 compañías en etapas tempranas, buscando detectar startups con capacidad de escalar y convertirse en líderes regionales o globales.

