La historia de las cosechadoras argentinas: eran parte del pasado, hasta que encontró viejas latas de películas y realizó un documental
El trabajo Tracción a sangre cuenta la historia de San Vicente, Santa Fe, y las empresas Senor, Bernardin y Boffelli
PorSan Vicente, Santa Fe, pasó de ser la localidad con el mayor consumo de hierro per cápita del país a un pueblo que tuvo que reconvertirse para dar trabajo. ¿Qué pasó en el medio? Sucedió el cierre de tres de las principales fábricas de cosechadoras: Senor, Bernardin y Boffelli.
El realizador audiovisual Luciano Prosperi presentó el documental Tracción a Sangre, una obra centrada en la historia de las emblemáticas fábricas de cosechadoras de San Vicente. La producción busca recuperar la memoria industrial de la localidad santafesina, considerada la cuna de la maquinaria agrícola sudamericana desde la creación de la primera trilladora en 1920.
El proyecto cobró un significado emotivo particular por la vinculación directa del padre del director con la firma Senor. De esta manera, el film rescató el legado técnico de una época que transformó la economía de la región.
Seguí leyendo
Encontró cómo transformar basura en combustible para el tractor ante el aumento del gasoil“Había necesidad de contar esto y también por los obreros que estaban olvidados en el pueblo”, reflexionó. En los próximos meses, la obra audiovisual recorrerá festivales y plataformas digitales para difundir la historia productiva nacional.
San Vicente, cuna de la cosechadora
La historia de la empresa se extendió entre 1920 y 1987, constituyendo más de 60 años de trabajo industrial continuo en la región. Durante la década de 1960, la demanda fabril alcanzó su punto máximo, convirtiendo a la localidad en un polo metalúrgico destacado.
Prosperi recordó el peso de la firma y destacó: “San Vicente fue el lugar de Argentina que más hierro per cápita consumía en el país en la década del 60”. Asimismo, explicó el origen tecnológico de la marca al señalar que la primera cosechadora era tracción a sangre”.
No obstante, tras décadas de esplendor, la fábrica enfrentó severas dificultades económicas e inflación que derivaron en su quiebra definitiva en 1987. El desarrollo de la emblemática cosechadora B6 marcó la última etapa operativa de la planta.
Tras el cierre de la planta en 1987 y el fallecimiento de su padre en 2014, Prosperi decidió transformar el dolor familiar en un homenaje histórico. “Muere mi papá en el 2014 y a mí me hace volver a revivir todo eso y a querer hacer otra cosa que trascienda para que su memoria no se pierda la de tantos otros”, contó.
Para reconstruir este legado, el realizador rescató latas de película de 35 milímetros halladas en viejos galpones y las digitalizó en alta definición. Tras su estreno inicial en San Vicente durante la Fiesta de la Cosechadora, el documental prevé nuevas proyecciones locales. Hacia el futuro, la difusión de Tracción a Sangre busca mantener viva la memoria de los trabajadores y pioneros del campo argentino.
