En una prueba inédita, sembraron maíz a más de 40 km/h y evaluaron el resultado a las ocho semanas

La prueba se realizó en Alemania con un tractor Valtra T6 y una sembradora Väderstad Tempo; ocho semanas después, evaluaron la implantación del cultivo y comprobaron la uniformidad de las plantas

Por
Valtra T Series Vaderstad
14deOctubrede2026a las12:42

Sembrar maíz a más de 40 kilómetros por hora y mantener una elevada precisión en la distribución de las semillas fue el desafío que enfrentaron Valtra y Väderstad en un ensayo realizado en el norte de Alemania. La prueba alcanzó una velocidad de 40,125 km/h y, ocho semanas después, una evaluación del lote arrojó un 92% de precisión de siembra.

El ensayo buscó demostrar hasta dónde es posible llevar la velocidad de trabajo sin resignar calidad de implantación. Para eso, combinaron un tractor Valtra T6 de sexta generación con una sembradora Väderstad Tempo, diseñada para operar a altas velocidades.

El resultado no se limitó al registro alcanzado durante la siembra. La revisión posterior del cultivo permitió analizar la distribución de las plantas, la profundidad de implantación y las fallas registradas en el lote.

Cómo lograron sembrar maíz a 40 km/h

La prueba se realizó en un establecimiento de servicios agrícolas de Alemania, en una región donde el maíz tiene un papel importante dentro de los sistemas productivos.

El equipo utilizado fue un Valtra T6 equipado con un motor AGCO Power CORE de 7,5 litros, que se destaca por su eficiencia en el consumo de combustible, el torque a bajas revoluciones y un amplio rango de potencia utilizable.

Del otro lado, la sembradora Väderstad Tempo aportó las prestaciones necesarias para trabajar a una velocidad elevada sin perder precisión en la colocación de las semillas.

La configuración también incorporó herramientas de agricultura de precisión para controlar distintos parámetros de la operación. Entre ellas, se utilizaron ISOBUS para gestionar las huellas de tránsito controlado, control de secciones, corte individual de las líneas de siembra y dosificación variable.

Uno de los puntos centrales fue la posibilidad de regular tanto la cantidad de semillas como la profundidad de implantación. Durante el ensayo, esta última se ajustó entre 4 y 6 centímetros, de acuerdo con las condiciones del lote.

El objetivo era que cada semilla tuviera acceso adecuado a la humedad y que la distribución fuera uniforme en toda la superficie.

Además, las mejoras en las unidades de siembra permitieron realizar varios ajustes desde la cabina del tractor, una característica que busca agilizar la preparación y configuración del equipo.

Qué resultados obtuvieron ocho semanas después

La verdadera prueba llegó después de la siembra. Ocho semanas más tarde, el equipo regresó al lote para verificar la precisión de la operación y evaluar cómo se había establecido el cultivo.

Para hacerlo, midieron 150 distancias entre plantas individuales en la franja donde se había superado la velocidad de 40 km/h.

Los resultados indicaron una precisión de siembra del 92%, con aproximadamente un 1% de semillas dobles y un 7% de fallas o espacios sin plantas.

Los responsables del ensayo aclararon que las fallas no necesariamente se explican por el funcionamiento de la sembradora. También pueden estar relacionadas con problemas de emergencia o con animales que hayan consumido las semillas.

Otro indicador evaluado fue el coeficiente de variación, que se ubicó en el 33%. Según la explicación compartida durante la revisión, una velocidad de avance menor podría haber permitido mejorar ese resultado. Sin embargo, el propósito de la prueba era precisamente alcanzar una velocidad de siembra muy elevada.

Más allá de los indicadores, la observación general del lote mostró plantas con un crecimiento homogéneo. Para el equipo técnico, esa uniformidad evidenció que se había conseguido una profundidad de siembra pareja y destacó el aporte del control variable de semillas y profundidad.

Las fallas que también aparecieron en el lote

La evaluación posterior también permitió identificar algunos inconvenientes. En la cabecera del campo se observaron espacios sin plantas que fueron atribuidos a un error del operador.

Además, en el borde del lote se detectaron plantas con diferencias de color. En esa zona se había cambiado la variedad porque la cantidad de semillas disponible no se había calculado correctamente en función de la superficie real del campo.

Aunque estos problemas no impidieron alcanzar el objetivo de velocidad, mostraron que la precisión de la maquinaria debe acompañarse de una correcta planificación y ejecución del trabajo.

La tecnología detrás del récord

El ensayo puso en evidencia el papel que pueden desempeñar la integración entre tractor y sembradora, la automatización y el manejo de datos en las labores agrícolas.

La nueva generación de tractores Valtra T6 incorpora el motor AGCO Power CORE75 de 7,5 litros, opciones de transmisión y herramientas digitales orientadas a facilitar el trabajo del operador. Según la información técnica de la compañía, la serie ofrece potencias de entre 170 y 245 caballos, dependiendo del modelo.

En combinación con la sembradora Väderstad Tempo y sus sistemas de control, estas prestaciones permitieron superar los 40 km/h durante la implantación del maíz.

El resultado final fue una velocidad de 40,125 km/h y una precisión de siembra del 92% en la evaluación posterior. La experiencia también dejó en claro que, incluso con tecnología avanzada, la calidad del cultivo depende de múltiples factores, desde la configuración de los equipos hasta la planificación y las condiciones de emergencia de las semillas.

Temas en esta nota