Antes era una fiesta que la invernada llegara a US$ 2 el kilo; hoy está en US$ 4: el cambio que está transformando la ganadería argentina
En el remate por los 18 años de Rosgan se vendieron 15.000 cabezas y más del 90% de la invernada se colocó a valores cercanos a US$ 4 por kilo; Raúl Milano explica por qué los precios se sostienen y qué cambió en la cadena
Por
Rosgan cumplió 18 años y lo celebró en un remate junto al Banco Nación y Expoagro. La subasta, de 15.000 cabezas, representó un número importante para la época del año, ya que no hay tanto volumen de hacienda, sobre todo invernada.
En diálogo con Agrofy News, Raúl Milano, presidente de Rosgan, destacó que se mantienen los buenos precios: "Sabemos que ya no estamos en febrero o marzo, cuando se registró el pico y hubo valores muy altos, pero hoy, cuando uno ve que, en general, la invernada ronda los valores actuales, sigue siendo importante para el productor".
Milano indicó que, históricamente, en Rosgan era una buena noticia que la invernada llegue a US$ 2. "Hoy a US$ 4 para el productor es muy importante", comentó tras el remate que se realizó en Rosario. Al mismo tiempo, destacó que Rosgan ya remató cinco millones de cabezas.
Ganadería argentina en transformación
Actualmente, la ganadería argentina atraviesa una transformación que modifica los sistemas de producción, la disponibilidad de animales terminados y la dinámica de los precios. En ese escenario, el feedlot gana protagonismo como herramienta para garantizar una oferta más estable durante todo el año, mientras la demanda de hacienda mantiene firmeza pese a las dificultades que enfrenta el consumo interno.
Milano destacó que actualmente casi no quedan lotes de invernada sin vender y que el sistema de confinamiento ocupa un lugar cada vez más importante dentro de la cadena cárnica.

“Los precios se mantienen sostenidos”, señaló. Según explicó, la colocación de la hacienda refleja una demanda que convalida los valores actuales, en un contexto en el que los distintos eslabones de la cadena buscan mantener el equilibrio.
En el remate aniversario de Rosgan y Banco Nación, realizado el 13 de octubre en Rosario, se comercializaron 15.000 cabezas provenientes de nueve provincias. Milano destacó que se vendió más del 90% de los lotes de invernada, una señal de la demanda que continúa presente en el mercado.
Seguí leyendo
Detectan en Brasil una peligrosa enfermedad de la avicultura y aplican medidas en 133 granjasPor qué el feedlot gana protagonismo en la ganadería argentina
Para Milano, el crecimiento del engorde a corral debe entenderse a partir de los cambios que experimentó la producción agropecuaria durante las últimas décadas. Con el avance de la agricultura, entre 10 y 11 millones de hectáreas pasaron a destinarse a cultivos, lo que redujo la superficie disponible para la ganadería y modificó los esquemas tradicionales de alimentación.
En ese proceso, el engorde a pasto perdió participación relativa frente a sistemas que permiten terminar animales con mayor previsibilidad. “El confinamiento no solo le agrega kilos al animal, sino también gordura”, explicó.

El presidente de Rosgan remarcó que el feedlot permite trabajar con una oferta de animales terminados más regular, sin depender exclusivamente de la estacionalidad de las pasturas. Mientras el engorde a campo está condicionado por la disponibilidad y calidad del forraje, los corrales posibilitan sostener la terminación durante todo el año.
Esta característica también influye sobre los precios. Históricamente, la hacienda en pie presentaba movimientos estacionales vinculados con los ciclos de engorde y la disponibilidad de animales. Sin embargo, una oferta más continua tiende a moderar esos patrones.
Frigoríficos y matarifes buscan asegurar la hacienda
Otro de los cambios que destacó Milano es la mayor participación de frigoríficos y matarifes en los sistemas de confinamiento. Según describió, cerca del 50% de la hotelería en feedlots corresponde actualmente a estos actores, que buscan asegurarse el abastecimiento de animales terminados.
Ante las dificultades para conseguir hacienda lista para faena, las empresas comenzaron a comprar animales para recriarlos y luego enviarlos a corrales de engorde. Para el dirigente, esta dinámica adquirió una escala que no tenía hace un año y medio.
La tendencia muestra cómo la integración entre la producción, la recría y la terminación gana peso dentro de la cadena. Además, permite a la industria planificar mejor el aprovisionamiento en un mercado donde la disponibilidad de animales constituye una variable central.

Precios sostenidos, pero con límites en el consumo
En cuanto a las perspectivas, Milano consideró que los valores de la hacienda podrían mantenerse cerca de los niveles actuales, ya que no observa un volumen importante de animales que pueda ingresar repentinamente al mercado y provocar una caída significativa.
De todos modos, advirtió que existen diferencias entre los eslabones de la cadena. Mientras la invernada conserva una buena colocación, la hacienda destinada a faena y consumo enfrenta dificultades para trasladar plenamente sus valores al mostrador. El feedlot, por su parte, opera con márgenes ajustados: no logra ganancias significativas, aunque tampoco registra pérdidas pronunciadas en términos generales.
A esto se suman las condiciones climáticas. Las lluvias abundantes pueden generar complicaciones operativas en los corrales, por lo que el manejo del barro y la alimentación resulta clave para sostener la eficiencia productiva.
Calidad de carne y nuevas exigencias del mercado
Milano también señaló que la terminación a corral influye sobre atributos de calidad que adquieren relevancia comercial, como el marmoleo o grasa intramuscular, asociado con la terneza y la experiencia de consumo.
Aunque Argentina cuenta con una importante base genética en distintas regiones, consideró que la producción debe seguir adaptándose a las preferencias de los compradores y a los requerimientos de los mercados internacionales.
En ese sentido, mencionó que algunos compradores valoran animales con mayor engrasamiento interno, incluso en segmentos de exportación donde tradicionalmente se priorizaron animales terminados a pasto.
Finalmente, el dirigente recordó el impacto que tuvieron las sequías de 2008-2009 y de 2022-2023, junto con las restricciones a las exportaciones, sobre el stock bovino argentino. Según estimó, el país perdió alrededor de 10 millones de cabezas en esos procesos.
Para Milano, esa experiencia refuerza la importancia de sostener condiciones que permitan recuperar y desarrollar la producción. Con una demanda internacional relevante y sistemas de engorde cada vez más integrados, el desafío será mantener la eficiencia, mejorar la oferta y acompañar una transformación que, según afirmó, llegó para quedarse.
