El quebranto del agro afecta a todos los sectores de la sociedad

Por
14deDiciembrede1999a las09:23

AREQUITO, SantaFe.- "El colono llora", repiten en la región quienes escuchan lasreiteradas desventuras de los productores agropecuarios. Lo cierto es que, desdemediados de 1998, el dicho pasó de la ironía a reflejar una cruda realidad.

Por la crisis que arrastra al campo, a la industria de la maquinaria agrícolay a los talleres metalúrgicos que la proveen, ahora es común escuchar que"el colono sangra". El quebranto se transfiere a todos los sectores delos pueblos del interior. Y nadie se salva.

Más allá de las imágenes, los testimonios y los números coinciden en lagravedad de la situación. Es que la producción de implementos para el agrocubre todas las necesidades del sector primario y del procesamiento de alimentosen esta provincia.

Ya las viejas deudas de los productores, la disminución de los ingresos porsequías o inundaciones y por la caída de la cotización de los granos, dejarongrietas profundas en la economía de la región.

Y si la demanda de maquinaria agrícola resultó afectada por estos factores,la devaluación del real y el consiguiente desfasaje de costos fue un verdadero knockout.Y tras la caída estrepitosa de las ventas, que llegó al 50%, devino laagonía social.

"Asistimos al réquiem de la industria metalmecánica", es la síntesisque se recoge en las localidades que fueron polos de desarrollo fabril.

La reflexión dispara una pregunta: ¿cómo mantener la estructuraempresarial cuando sólo se concreta la mitad de los negocios y el nivel decobranza de ventas anteriores es casi nulo?

"Aguantamos lo más que podemos, porque nos duele que la variable deajuste sean los sueldos o la disminución de personal. No sólo conocemos a losempleados sino que además, lograron una altísima calificación y es una lástimadesprenderse de ellos. Lo triste es que su habilidad no es aplicable a cualquierotro trabajo", expresa Hugo Leguizamón, titular de la firma Cele,instalada en Armstrong.

Impacto social

"En estazona, la unidad económica es de sólo 70 ha. Desde que la maquinaria tienemayor capacidad de trabajo ha caído el nivel de empleo en el campo. Esa gentefue absorbida por la industria, pero ahora la recesión deja fuera del circuitoal 30 % de los empleados", relata Jorge Alvarez, saliente intendente deArequito y flamante diputado provincial.

"Aquí venían trabajadores de San José de la Esquina, Los Molinos yRosario. Muchos de ellos se instalaron en Arequito y hoy deben ser asistidos porel municipio, pero no tienen cabida en la estructura de gobierno. Como unboomerang, esto repercurte en la recaudación local. Es muy difícil enfrentarla situación, no estamos acostumbrados a una crisis de esta envergadura... Lagente no está acostumbrada a pedir", sintentiza Alvarez.

"Tratamos de crear una malla de contención -continúa- porque aquí nose perdió el espíritu de solidaridad, pero la gente está desmoralizada".

En esta localidad el embate era imprevisible hasta tal punto que, poco tiempoatrás, las empresas metalmecánicas sumaron fondos para que la comunaadquiriera un predio en el que se construiría un parque industrial. Esaproyección de crecimiento ya resulta anacrónica.

Reactivar elmercado interno

"Noatravesamos una crisis por ineficiencia. Constantemente hemos invertido enequipamiento, en la capacitación del personal y en la búsqueda de mercados.Hicimos todos los deberes como empresarios", subraya Carlos Capisano, deAcerías 4C.

"Padecemos las asimetrías políticas que muestran la inmadurez delMercosur. Debemos re

Temas en esta nota

    Cargando...