Cómo facturar más con las ensaladas y las verduras frescas

11deMayode2000a las08:10

Producción y distribución de alimentos, un negocio en alza

Alejandro Belaga y Diego Radicella se dieron cuenta de que una línea aéreaeuropea que hacía escala en Buenos Aires no conseguía hortalizas en miniaturapara su comida de a bordo. Felipe Ayllón, por su parte, descubrió que a muchagente, como a él, le gustaba comer lechugas, tomates, cebollas frescas ynaturales, recién cosechadas de la quinta.

¿Qué los une? El entusiasmo, la juventud y el ser los dos únicos casosagrícolas en los que participó la Fundación Endeavor, una entidad dedicada alasesoramiento y capacitación de emprendedores. Y se pusieron a producir. Hoy,los primeros, con la marca Finca Pilar facturan seis millones de pesos anuales,con 130 empleados y satisfacen no sólo la demanda de catering, sino hoteles,supermercados e, inclusive, ya incursionan en la exportación. Y Ayllón factura$ 2.800.000 anuales con Quinta Fresca.

Desde cero

Tras haber partido prácticamente desde cero, Finca Pilar es hoy, además deproveedor de catering, el principal productor, empacador y distribuidor devegetales y ensaladas listas para el consumo de los supermercados de BuenosAires, hoteles y empresas abastecedoras de alimentos.

Belaga y Radicella, sus fundadores, han conducido a la compañía durantecinco años con un crecimiento que los llevó de facturar 181.000 pesos en 1993,a 6 millones en 1998.

Tanto Belaga como Radicella, hoy de 35 años, habían egresado a los 26 comoingenieros agrónomos de la Universidad de Buenos Aires. Tenían algunaexperiencia en frutihorticultura intensiva en Río Negro y Mendoza. Lo hicieronpor separado un año cada uno y luego se unieron para el proyecto que hoy llevanadelante.

"La idea surgió por medio del contacto con un gerente de producción deuna línea aérea suiza. El objetivo fue producir lechugas miniatura, que acáno había, para decorar las bandejas con comida de a bordo en las clasesbusiness y primera", cuenta Belaga.

"Fue así que en 1993 -sigue- trajimos las semillas desde Europa.Comenzamos con un capital de mil pesos y alquilamos un campo ganadero en Pilar,totalmente abandonado. No teníamos tractor, ni herramientas, ni nada... Asíempezamos. Instalamos nuestro primer invernáculo y comenzamos a trabajar,prácticamente en forma artesanal."

Durante los primeros tres años los clientes fueron empresas de catering,tanto aéreas como terrestres, pero a partir de 1996 empezaron a vender ensupermercados y luego en los grandes hoteles internacionales en Buenos Aires.

"Tuvimos que aumentar la producción porque nunca podíamos cumplir conla demanda. Hoy ese campo se transformó en un barrio cerrado, adquirimos otroen Capilla del Señor, de 60 hectáreas, y otro lote en Pilar, donde funciona laplanta empaque", dice Belaga.

A domicilio

En la zona de Melchor Romero, en pleno cinturón hortícola platense,Ayllón, de 32 años, fundó en 1990 Quinta Fresca, la primera empresa argentinaen desarrollar en gran escala un servicio a domicilio de productos frescos.

"Teníamos una quinta en Colonia Urquiza, en Melchor Romero. Yo nacíallí, me crié en ese medio (mi papá es ingeniero agrónomo) y enseguidademostré inquietud por el campo y las verduras. Durante el día me la pasabaarriba de los tractores, sobre los surcos regando", agrega Ayllón.

"Cuando comencé con este proyecto -continuó el joven empresario-, meganaba la vida como guardavida y profesor de windsurf durante el verano yenseñaba a navegar durante el invierno."

En Ayllón la idea surgió así: "Durante el verano, una hora antes dela comida iba al fondo de la quinta a buscar la lechuga fresca que nosotroscultivábamos. Comencé a advertir que había mucha diferencia entre el sabor deesa verdura y la que se comía en la ciudad. En ese momento no había grandescadenas de supermerca

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