El mal de la vaca loca no se detiene
Los camiones del Departamento de Salubridad llegaron unos cuantos días después,el 18 de febrero, y en una sola mañana todas las 670 vacas de Jambon fueronllevadas para ser eliminadas e incineradas, dejando los cobertizos, los corralesy los campos totalmente vacíos.
"La parte que realmente le afectaba a uno era lo silencioso que todoestaba", dijo Jambon, quien, con su hermano y otros dos socios, había idocreando paso a paso su rodeo durante 25 años. "Me decía a mí mismo: noentendemos absolutamente nada. ¿Cómo es posible que las vacas hayan contraídoeste mal? ¿Cómo es posible que esto haya ocurrido aquí?"
Jambon no es el único que se plantea estas preguntas. El número de casosdel mal de las vacas locas descubierto en Francia ha ido aumentadoconstantemente. Los totales son todavía minúsuculos en comparación con losregistrados en Gran Bretaña, país que informó de 178.000 casos de esta fatalenfermedad degenerativa cerebral desde 1986, y que en consecuencia ha tenido queenfrentar una prohibición sobre su carne de res por parte de las nacioneseuropeas.
Lo que es alarmante en Francia, sin embargo, es que el número va en ascenso,pese a que se impusieron medidas preventivas severas desde 1991 y otras aún másradicales en 1996. El hecho escueto es que el mal de las vacas locas sigueproyectando su sombra sobre Europa como algo incontenible, dicen muchosexpertos, y gran parte de todo lo que ocurre sigue siendo un misterio.
En los últimos años, más y más países europeos han informado de casos dela enfermedad, también conocida por su nombre científico de encefalopatíaespongiforme bovina (EEB).
Ahora, el mal se ha descubierto en vacas nacidas en 10 diferentes nacioneseuropeas, entre ellas Bélgica, Holanda, Dinamarca, Portugal, Liechtenstein yLuxemburgo. Suiza, que puso en marcha un programa de exámenes hace un año, hadescubierto más de 350 casos hasta ahora. En Francia, seis casos fuerondetectados en 1997; 18, en 1998, y 30, en 1999. En los primeros cuatro meses deeste año se han detectado ya 16 casos, equivalentes a más o menos uno cadasemana.
Recurriendo a pruebas recientemente descubiertas, Francia intenta aplicar unprograma de pruebas al azar sobre vacas que han muerto después de mostrar uncomportamiento sospechoso. El programa tiene planeado analizar cada año cercade 50.000 de los 21 millones de cabezas de ganado de Francia.
Martin Hirsch, director del nuevo programa de seguridad alimentaria deFrancia, se está preparando, como muchos otros funcionarios aquí, para conocerlos resultados. "Ciertamente (el programa) podría revelar que hay muchas másvacas enfermas aquí de lo que hemos detectado hasta la fecha", dijoHirsch. "Simple y sencillamente, no lo sabemos. Es tanto, lo que no se sabeacerca de esta enfermedad que difícilmente podemos decir con alguna confianzaque está bajo control. Tendremos que esperar a ver lo que sucede".
<>Otrapreocupación
Los científicosfranceses no son los únicos preocupados. A principios de este año, losmiembros de un grupo de científicos asesores de la Unión Europea (UE) sobreeste problema advirtieron que millones de europeos pueden estar en peligro decontraer el mal de Creutzfelst-Jacob, la fatal versión humana del EEB, pese alas declaraciones gubernamentales de que los países europeos están libres dela enfermedad.
La UE ha estado exhortando a la aplicación de medidas preventivas másamplias a lo largo y ancho de sus 15 países miembros. Algunas naciones, sinembargo, se han negado, asegurando q
