El comienzo de otra historia

Por
27deMayode2000a las09:15
Por eso la producción de carnes se replegó hacia el consumo interno, que leaportó un generoso abrigo, ahora menos acogedor, con motivo de la diversificaciónde la dieta nacional.

Como si esto fuera poco, las exportaciones de carnes ovinas y porcinasdesaparecieron paulatinamente hasta anularse. Pero no todo debe atribuirse a laaftosa. El país cometió graves errores al desalentar al agro mientras elproteccionismo mundial cerraba las puertas que permanecían abiertas.

En sus épocas de liderazgo, nuestro país exportaba el doble que Australia,mientras que ahora vende sólo un tercio.

A medida que Europa reducía sus importaciones de carnes vacunas, crecíanlas de Estados Unidos y luego se consolidaba un nuevo polo de consumo en Asia,con Japón a la cabeza. Ambas áreas, libres de aftosa, rechazaron lasexportaciones argentinas.

A fines de la década del 30, nuestro país concentraba el 53% de las ventasmundiales de carne vacuna. Hoy sólo asume el 6,7 por ciento.

Por eso tiene tanta trascendencia la decisión que se adoptó el miércolesúltimo en París. Ahora, gracias al status de país libre de aftosa sinvacunación, naciones como Japón, Corea del Sur y México deberán abrir susaduanas al producto argentino.

El punto de referencia para ello fue el Acuerdo Sanitario de la Rueda Uruguayde 1994, que estableció que no deben mantenerse o introducirse restriccionescomerciales sobre bases sanitarias si no existen fundadas razones científicas yuna valoración del riesgo de importar plagas.

En base a ello se decidió la apertura de mercados como Estados Unidos yCanadá. Aquél 54% se redujo a 22% en la actualidad. Ahora, los tres destinos aúnrenuentes a la apertura deberán revertir sus normas. ¡Somos libres de culpa ycargo!

Por lareconquista

Está claro,termina una historia, pero comienza otra.

La primera asignatura que debemos rendir consiste en cerrar todos los grifospor los que pueda filtrarse un rebrote de este virus tan esquivo y disponer de rápidasherramientas de contralor si ello ocurriera. Otra es crear mecanismos de promocióny marketing para comenzar la "reconquista".

Un tercer objetivo es acometer el crecimiento de la producción pecuaria y laindustria cárnica. ¡Quien se sienta exento de culpa que tire la primerapiedra! Un párrafo especial merece una cuestión que, además de importante, esurgente. Las dos principales cuotas de exportación, la Hilton en Europa y otraen Estados Unidos, que representan en valor el 40% de nuestras exportacionesvacunas, son objeto de creciente apetito en causas judiciales por convocatoriasde acreedores y quiebras.

Como resultado de esos procesos se ordena al Poder Ejecutivo una asignaciónde tonelajes que nada tienen que ver con los antecedentes que establece laSecretaría de Agricultura para su otorgamiento, ni siquiera se exige elcumplimiento de impuestos y cargas sociales.

La continuidad de esos procedimientos invade numerosas atribuciones del PoderEjecutivo. ¿Debe el poder administrador aceptar tan erosionantes y exóticasdisposiciones de jueces nacionales y provinciales?

Las oportunidades que abre la nueva situación sanitaria son tan importantescomo desafiantes. Requieren de acciones múltiples y solidarias entre el Estadoy los empresarios.

Nada llegará a nuestras costas y menos a las arcas de la producción, laindustria y el comercio de carnes si no se entiende que el crecimiento dependede un rosario de responsabilidades. ¡Ahora, a no olvidarse de la producción decerdos y ovinos!

PorAlberto de las Carreras

Temas en esta nota

    Cargando...