Cuando la única salida es el cambio

27deMayode2000a las09:57

GUALEGUAY (De un enviado especial).-Aún se percibía el olor de la humedad que dejó una leve lluvia reciente, peroque resultaría el comienzo de un temporal de varios días.

Al caminar por los lotes se sentíaen la planta de los pies la pesada textura arcillosa de los suelos de esta zona.Por aquí y por allá había suavizados restos de viejas cárcavas provocadaspor la erosión hídrica.

Pausadamente, y con algunas sílabasque dejaban traslucir un origen británico cercano, Ronnye Muntz, dueño delcampo 9 de Julio, de 440 hectáreas, ubicado en la localidad entrerriana deGualeguay, comentó: "Antes de 1992, el campo era un desastre, habíamalezas por todos lados y las cárcavas provocadas por la erosión parecíanarroyos". "La superficie del campo se ocupaba con 70 por ciento deinvernada y 30 por ciento de agricultura en forma convencional. Eran 440 hectáreaspropias más 1600 arrendadas y facturábamos sólo unos 160.000 dólaresanuales."

Mirando al piso, luego agregó:"Cierto día, uno de los más grandes arroceros de Concordia, MiguelO'Dwyer, que es amigo mío, me dijo: Ronnye, las personas que manejan el campocomo vos me inspiran lástima".

"Esa frase resultó para míuna puñalada", recordó Muntz y, al cabo de una pausa, dijo: "Huboque cambiar y lo hice".

Muntz se decidió a rectificar lasantiguas maneras de producción. Pero también cambió la forma de encarar elnegocio del campo, incorporando nuevas ideas y herramientas de management.

Estos son los pasos de unproductor que cambió y que hoy cuenta con un negocio "interesante yrentable":

En 1992 se volcó hacia laagricultura y prácticamente eliminó a la ganadería. Hace todo en siembradirecta, por lo cual puede trabajar perfectamente en estos suelos frágiles deEntre Ríos. En su momento, sólo con este cambio, su facturación saltó a US$700.000 por año. Asegura que cuando va a ver un campo para entrar en producción,se despreocupa del estado de los alambrados, los tanques australianos, losmolinos y demás elementos vinculados con la producción con hacienda. Sólo leimporta las aptitudes para hacer granos.

 

Decidió aumentar la escala,es decir, incorporó 5000 hectáreas. Para ello se valió de inversores. Hoycuenta con campos de la talla de Ayelen, de la sociedad Porteña, cuyo titulares Stelvio Barbieri; Talitas de Palmola SA; Lelle de Entre Campos SA, de MaríaElena Taylor, Betelú de José María Candine, naviero español; de Carmona,entre otros. Se trata de gente que confía en sus aptitudes y actitudesproductivas y, bajo distintas formas contractuales, se asocian en la producción.Así, la facturación aumentó a 2.400.000 dólares.

Actualmente realiza con susinversores distintos arreglos económicos que consisten en los siguientes temas:

El propietario pone el campo,Ronnye lo trabaja y le paga 25 por ciento del resultado sobre el camión que vaa puerto. También existe la posibilidad de que ceda el campo y el 50 por cientode los insumos. Luego recibe el 50 por ciento de lo producido.

Muntz arrienda campos (80-100 hectáreas)y paga, por ejemplo, 25 por ciento a la siembra y el 75 restante a la cosecha.La producción corre por cuenta y riesgo de él.

Realiza la típica labor de loscontratistas, factura a los propietarios de los campos los trabajos de

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