Delicada situación en el INTA por el escaso presupuesto

02deJuniode2000a las08:06

Escribe Nanette Giovaneli

El campo perdería productividad por alrededor de 500 millones de pesosdebido a los recortes en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria(INTA), ya que por cada peso que se invierte el sector recupera 10 enrendimiento y tecnología.

Así lo aseguraron los dirigentes de APINTA, la asociación del personal delorganismo, quienes dijeron que con el escaso presupuesto asignado para esteaño, el INTA corre «peligro de muerte». Ese es el mayor problema del entedescentralizado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca yAlimentación. En dos años la financiación del INTA sufrió una reducción de23 millones de pesos. «Para que todos los programas funcionen perfectamente, elorganismo debería contar con 150 millones de pesos», afirmó Alfredo Ascaso,titular de APINTA. Sin embargo, el actual presupuesto es de 107 millones y desdela sede central sólo cabe una definición: «está desfinanciado».

Optimismo

Aunque su presidente, Guillermo Moore de la Serna, ve con optimismo sufuturo, hace unas semanas aseguró en La Pampa que «el INTA no puede funcionarcon un presupuesto que se vote año tras año, porque eso dificulta sucometido». Entonces busca restablecer la autarquía del organismo, a través deun aporte proveniente del sector agropecuario. Una medida que no va a caer muybien dentro de la producción en un momento en el que la «rentabilidad delcampo» y el «costo argentino» está presente en el discurso de toda ladirigencia.

En tanto, en la Patagonia ya no se pueden desarrollar las actividadesmínimas. Las tareas están postergadas y pueden llegar a cortarseinvestigaciones que ya llevan muchos años de desarrollo, significando tambiénimportantes pérdidas en dinero. Si bien existen algunas estacionesexperimentales que se solventan con fondos extrapresupuestarios, hay otras queya están al límite del cierre. «La única solución para el organismo es unmayor presupuesto», insistió Ascaso.

El personal permanente del ente ronda los 3.800 agentes en todo el país que,sumados a los contratados, totalizan 4.000 empleados. En tanto los sueldos másaltos, antes del ajuste, se aproximaban a los $ 3.500 para un directorexperimental y $ 3.300 un investigador considerado de «alto nivel».

El INTA se creó con el fin de asegurar una mayor competitividad al sectoragropecuario, forestal y agroindustrial, según lo definen sus técnicos. Entresus funciones está la de generar conocimientos y tecnologías para procesos yproductos agropecuarios; adaptar las tecnologías desarrolladas para hacer unuso más racional de los recursos financieros, y transferir y generar procesosde aprendizaje en el sector rural y agroindustrial. A través de estasactividades, el principal objetivo del organismo es contribuir «al incrementodel Producto Bruto Interno (PBI) y las exportaciones y al desarrollo de laseconomías regionales».

Formado por 7 macrorregiones y un Centro Nacional de InvestigacionesAgropecuarias, el organismo es consultado por más de 65 por ciento de losproductores agropecuarios. Las 45 estaciones experimentales que lo componen máslos diferentes institutos de investigación contribuyeron al desarrollo deproyectos forestales, ganaderos, agrícolas y alimentarios. «No hay unorganismo que tenga la estructura del INTA en todo el país», aseguró Ascaso.

Si bien nadie se anima a dar una cifra de la transferencia de tecnología delINTA al campo, hay algunos logros que dan cuenta de ese aporte. Por caso lavacuna oleosa contra la fiebre aftosa, que permitió eliminar por completo laenfermedad animal, estuvo a cargo de los técnicos del INTA. Tal hecho permitióal sector ahorrar 150 millones de pesos anuales que se traducen en eliminaciónde pérdidas -vía productividad- y gastos de vacunación.

La caracterización de las enfermedades de la reproducción permitiótambién el aumento de 70% de los rodeos en

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