Sigue creciendo la superficie de las explotaciones agropecuarias

02deJuniode2000a las08:25

Escribe Gabriel Hernández

Desde hace algunos años la rentabilidad del sector agropecuario está enjaque. Frente a precios que se situaban muy por debajo de los promedioshistóricos, los productores debieron recurrir a innumerables alquimias paramantenerse a flote. Muchos siguen en carrera. Pero otros nunca dieron con lafórmula.

No hay misterios. Aunque cada caso sea distinto, para el común de losproductores de la Pampa Húmeda la escala productiva se ha vuelto determinante ala hora de definir la sustentabilidad de sus empresas.

La situación merecería un debate más profundo que el que se ha producidohasta el momento, porque se trata de definir el perfil de sector rural que sepretende. Inevitablemente los procesos de reconversión productiva han provocadoen el mundo –y la Argen-tina no es una excepción– el incremento de lassuper-ficies medias de las explo-taciones a costa de los predios más pequeños.

En nuestro país los datos oficiales sobre la cantidad de productores y lasuper-ficie promedio que trabajan datan de 1988, año en que se realizó elúltimo Censo Agropecuario Nacional.

Entonces se identifica-ron en todo el país 421.221 productores. Hoy poco sesabe, pero algunos dirigen-tes rurales hablan de la desa-parición de hasta 200mil de ellos.

Hay investigaciones que, en pequeño, han tratado de suplir la carenciaestadística, que seguirá notándose hasta que el año próximo, como prometenlas autoridades, se realice un nuevo censo. Por ejemplo, una encuesta pilotorealizada el año pasado en el partido de Pergamino por el INTA y el Indecarrojó un resultado previsible: existen hoy allí 1.217 empresas agropecuarias,un 25% menos de las 1.605 registradas en 1988. En once años, además, lasuperficie media de las explotaciones creció de 160 a 230 hectáreas.

"Los datos confirman lo que todo el medio agropecuario sabe: que hay unafuerte concentración de las empresas agropecuarias, con desarraigo de loshabitantes del campo", dijo el doctor Reynaldo Muñoz, especialista delINTA de esa localidad bonaerense.

A ese estudio le siguió, hace pocas semanas, la presentación de un muestreode la consultora Mora y Araujo. El encargado de realizarlo fue el agrónomoDiego White, quien trabajó sobre un universo de 116.000 explotaciones de laPampa Humeda, un 32% menos de las 170.000 que había contabilizado esa mismaconsultora en 1992.

Los resultados de ese trabajo muestran una muy clara tendencia al crecimientode la superficie de los predios. En la mejor región agropecuaria del paísahora el tamaño medio es de 357 hectáreas, contra las 243 de ocho añosatrás. Hay otros datos: las explotaciones de más de 500 hectáreas sonsolamente el 13%, pero ocupan más del 50% del total del área. Y el 70% de losproductores, que tienen menos de 100 hectáreas, solamente trabaja el 28% de lasuperficie.

Es evidente que es en ese segmento, el del 70% de los productores con menosde 100 hectáreas, donde lograr rentabilidad demanda mayores esfuerzos. Lacuestión clave es saber si esas empresas son sustentables con esa escala.

Al respecto el titular del Instituto de Economía y Sociología Rural delINTA, Eugenio Cap dice: "Nosotros no nos animamos a calcular la unidadeconómica mínima para que la empresa rural sea sustentable. Es casi imposible,porque en nuestro país hay una gran variabilidad de factores que intervienen(precios, deudas, inversión, etcétera.), y también una brecha muy profundaentre la productividad de las distintas explotaciones.

«Una vez comparamos dos establecimientos importantes - sigue Cap - con lamisma dotación de tierra y capital de trabajo, y la misma tecnología. Unoestaba fundido y el otro andaba más o menos bien. En muchos casos, la empresarural depende de quien la maneje." En cualquier caso, Cap reconoce que latendencia es hacia la concentración de la tierra y el éxodo de producto

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