Es hora de buscar a los responsables

18deAgostode2000a las08:51

Escribe Alfredo Villegas Oromí Empresario de la carne y productor

Es difícil poder transmitir a través todo el sentimiento de desazón ybronca que siento como consecuencia de la irresponsabilidad manifiesta por partede unos pocos traficantes que por buscar un rédito económico particular hanpuesto en riesgo el trabajo de los productores serios y responsables.

Aproveché mi viaje a la Exposición Ganadera de San José de Feliciano,Entre Ríos. Era conmovedor ver a Martín Fagalde, presidente de Farer y de laSociedad Rural de Concordia, con la garganta atenazada por la bronca y laemoción, mientras intentaba explicar y explicarse lo que inmerecidamente lepasó a su provincia. En distintos documentos preparados por los veterinarios dela FUCOFA y en conversaciones personales con el entonces presidente del SENASA,Luis Barcos, advertíamos del riesgo que representaban las fronteras calientes,en cuanto a aftosa se refiere, de Bolivia y Paraguay. Dijimos que de noincrementarse los controles fronterizos (responsabilidad conjunta deGendarmería y SENASA) y de no realizarse una correcta vigilanciaepidemiológica, el peligro de filtraciones era grande y previsible.Evidentemente nada o muy poco se hizo para evitar lo que ha pasado. Es más, sialgo se hizo no fue suficiente ni efectivo. No se puede argumentar falta depresupuesto, cuando el SENASA recauda $ 0,90 por animal comercializado y esto lopaga directamente el productor.

El SENASA ha ido desmantelando su estructura de campo; sus técnicos yparatécnicos no tienen presupuesto siquiera para realizar las inspecciones, notienen movilidad ni pueden pagar la nafta. Por otro lado cuenta con una súperestructura de elefante blanco en Paseo Colón y uno tropieza en sus pasillos conmuebles, escritorios y archivos que son signos evidentes de una desprolijidadinmanejable. El SENASA es responsable, y hay que decirlo con todas las letras.Sino, no se entiende la sucesión de hechos que se describieron desde la tribunafelicianera.

Trascendidos

El 26 de junio ingresan a la provincia, procedente de Mercedes -Corrientes- yperfectamente identificados con su DTA, 66 terneros que se desembarcan en laestancia Centella. Los terneros entran en contacto con otros preexistentes en elcampo y conforman un lote de 654 cabezas. Estos animales, ante confirmación deserología positiva, fueron sacrificados por la aplicación del rifle sanitario.Pero, ¿cómo se llega a esto? ¿Acaso un animal serológicamente positivo seobserva a simple vista? Aquí empieza la maraña de transcendidos, algunos deellos publicados el viernes 11 de agosto por diarios provinciales. «Diariamenteun vehículo transporta a los hijos de los peones y puesteros desde la estanciaa una escuela secundaria cercana.

El conductor explica que desde hace días fumigan las ruedas de la camionetaal salir del campo, nunca antes hicieron algo similar.» Previamente y ante loconfuso de la situación, el 5 de agosto la Coprosa realiza un pedido de informeal SENASA y esa información fue retaceada. El virus encontrado en Concepcióndel Uruguay corresponde a la cepa paraguaya, no hay dudas al respecto. Esto esla evidencia más clara del origen.

Todo se hace confuso, y en estas circunstancias hay que ser claros yconcretos, más si sabemos que el problema no lo ocasionaron nuestras haciendas.Se habla de unas 650 tropas, lo que equivale a entre 2.500 y 3.000 cabezas, ¿esasí? ¿Sabemos a dónde llegaron todos los animales? ¿Quién es el emisor deesa guía de traslado? ¿Quién hizo la primera venta?. Tenían conocimiento denegocios ofrecidos de terneros paraguayos a $ 0,55 a $ 0,60 por kilo, inclusoorejanos. Esto es un dato más a tener en cuenta, ya que el mismo tipo denovillo, genuinamente formoseño, cuesta no menos de $ 0,75. La Argentina tieneun protocolo de procedimientos al respecto que tiene que aplicarse con estrictaresponsabilidad, no hay que sobre actuar, hay que hacer las cosas como se de

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