Un problema regional

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28deAgostode2000a las08:40

Cuando se dejó de vacunar contra la aftosa el año pasado, sabíamos en laArgentina que Bolivia, Paraguay y Brasil tenían esa enfermedad.

Imaginamos que las autoridades sanitarias tendrían la certeza de que elvirus iba a ser detenido en cualquiera de esas fronteras por férreos controlesargentinos.

A la luz de la reciente experiencia, vemos que no ha ocurrido así, queanimales con serología positiva al virus aftósico entraron a la Argentina yprovocaron un verdadero daño a la ganadería local.

La situación del país ha quedado comprometida ante los mercados externos yaque no son pocos los que piensan que deberíamos volver a vacunar hasta tanto nose defina, en un contexto regional, qué tipo de lucha conjunta se ha de encararcontra la aftosa.

Paraguay ha venido sosteniendo, con total impavidez, que es país libre,aunque ahora informó que está volviendo a vacunar, aunque en forma muy lenta,según afirmó la semana que finalizó el titular de Agricultura, AntonioBerhongaray, durante la exposición que realizó ante los miembros de laComisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados.

Brasil reconoció que en el Estado de Río Grande do Sul —pegado a lafrontera argentina— hay aftosa.

Uruguay cerró sus fronteras con la Argentina y Brasil.

El problema excede, por lo tanto, el marco nacional. Es una crisis de laregión que como no ha sido resuelta en forma conjunta, estalla de esta manera.

Como en el caso de los presuntos hechos de soborno en el Senado, aquí losrumores circulan con nombres y apellidos de los supuestos responsables de laintroducción del ganado desde Paraguay. Pero nadie da precisiones.

Hay cinco denuncias penales, pero carecen de nombres. Es preciso ubicar aquienes realizaron las maniobras ilícitas, independientemente de la necesidadde que los responsables políticos y técnicos asuman los errores que sepudieran haber cometido.

La Argentina debe propiciar un acuerdo regional para terminar con la aftosa,porque depende del mismo que su credibilidad externa no quede dañada enextremo.

Los mercados son muy sensibles a este tipo de enfermedades que se producenpor controles ineficientes. No se puede hablar de fronteras extensas como sifuera ello un impedimento para realizar inspecciones irreprochables.

El cuatrerismo no empezó ahora; es un delito que, en algunas regiones, estáencarnado y respecto del cual muchos funcionarios admiten implícitamente comosi fuera un mal necesario. Es un ilícito que debe ser combatido sin tregua.

Pero que el árbol no impida ver el bosque. La cuestión de la aftosa es unproblema de los países que la padecen como de aquellos que no la tienen, casoChile y Uruguay.

Entonces, de nada sirve que la Argentina haya instrumentado programas einvertido millones de pesos para erradicar la plaga y de pronto, por el ingresoilegal de vacunos desde Paraguay, todo se desmorone como un castillo de naipes.

En la próxima reunión que realizarán algunos de los países involucradosesta semana es preciso que vayamos con una propuesta muy clara orientada alograr un status sanitario común.

Esta negativa experiencia tiene que asumirse como tal y debe servir para queno tropezemos en el futuro con la misma piedra. (NA)

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