Se inicia el paro más largo contra De la Rúa

23deNoviembrede2000a las08:30

Corresponsalía

Buenos Aires. En medio de un clima de gran tensión, alimentado por algunoshechos de violencia y una fuerte polémica que enfrenta al Gobierno con elsindicalismo, la CGT disidente y la CTA iniciarán este mediodía un parogeneral de actividades de 36 horas para protestar contra la política económicadel presidente Fernando de la Rúa.

A partir de mañana adherirá también la CGT dialoguista, con una huelga de24 horas convocada para repudiar la reforma previsional anunciada por el PoderEjecutivo.

El Gobierno anticipó que la huelga no será declarada ilegal “para evitarabusos patronales”, como el eventual despido de trabajadores. Pero a últimahora de anoche, el ministro del Interior, Federico Storani, advirtió que si hay“incidentes desmedidos”, se analizará la posibilidad de declararla ilegal.

El tercer paro contra la gestión aliancista _el segundo en el que confluyenlas tres centrales sindicales_ tiene características peculiares: en primerlugar, incluirá numerosos cortes de rutas y calles, movilizaciones y actos deprotesta en todo el país, a la que todos los gremios del transporte,considerados clave para el éxito de la convocatoria, comprometieron suadhesión. En segundo lugar, llega precedida de una ola de ataques a colectivosque traerá como consecuencia un enorme despliegue de seguridad para evitar oreprimir eventuales hechos de violencia.

Tanto para el titular de la CTA, Víctor De Gennaro, como para el jefe de laCGT disidente, Hugo Moyano, el de hoy y mañana será un paro con históricogrado de acatamiento. El primero pronosticó un “parazo”, mientras que ellíder de los camioneros advirtió que “va a ser tan contundente, que elGobierno ni siquiera va a poder mentir en cuanto a las cifras”.

El presidente De la Rúa, por el contrario, calificó de “inverosímil ysin sentido” a la huelga, que fue criticada por casi todos los funcionariosdel gabinete nacional; desde la ministro de Trabajo, Patricia Bullrich, que laconsideró una “jornada de amedrentamiento”, hasta el ministro Storani,quien sostuvo que el paro es político y acusó a los organizadores de incurriren “apología del delito” por anunciar la convocatoria a cortes de rutas.

La medida será cumplida en la primera jornada por los gremios estatales, detransporte público terrestre, ferroviario y aeronáutico, docentes, camioneros,de la sanidad, judiciales, expendedores de combustibles y metalúrgicos. Apartir de la cero hora de mañana, se sumarán los empleados de comercio, de laconstrucción, gastronómicos, químicos, trabajadores de las telefónicas, delCorreo, de las empresas eléctricas y de Aguas Argentinas, enrolados en la CGToficial.

En las últimas horas, y luego de conocerse la negativa de los gremios deltransporte a cumplir un diagrama de emergencia durante el paro, el Gobierno ylas centrales sindicales se trenzaron en una polémica sobre la inclusión deesta actividad en la reglamentación del derecho de huelga, que obliga agarantizar algunos servicios básicos.

Bullrich encabezó ayer por la tarde una reunión con Moyano, en la queintentó vanamente convencer al sindicalista de que no incluya en el paro a losgremios del transporte, para comprobar el verdadero nivel de adhesión a lamedida del resto de los trabajadores.

A esta discusión contribuyó que en los últimos días hubo agresiones acasi un centenar de colectivos de distintas líneas de la Capital y el GranBuenos Aires, cuya autoría se atribuyen mutuamente el Gobierno y lossindicalistas.

Moyano sostuvo que los responsables de esa ola de violencia fueron “losservicios de inteligencia”, para “echarle la culpa a los dirigentesgremiales”, mientras que De Gennaro advirtió: “No sabemos quiénes son,pero sí a quiénes benefician, que son los que quieren reprimir estasmanifestaciones”.

Desde el Poder Ejecutivo, el mensaje no fue precisam

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