Panorama agropecuario. La contracara de la "vaca loca"

27deNoviembrede2000a las08:34

La prohibición impuesta por Francia sobre el uso de harinas de carne, huesoy pescado en la elaboración de raciones balanceadas para vacunos, actuó comodisparador en los precios de la harina de soja y la materia prima, consolidandouna tendencia positiva para la comercialización de la oleaginosa, el cultivomás calificado y voluminoso que tendrá la Argentina este año.

El precio del grano, la semana que finalizó, cruzó la barrera de los 190dólares por tonelada, una cifra impensada hace pocas semanas, cuando irrumpióel efecto "vaca loca" en el escenario del comercio internacional y lamedida adoptada por los franceses tuvo su rebote inmediato en los valores de lasoja. Ahora, dicen los analistas de plaza, existen numerosas hipótesis yexpectativas acerca de la decisión de Francia. Se espera, obviamente, que elresto de los países que integran el bloque de la UE siga el mismo camino, yaque las perspectivas exportadoras de la Argentina se presentarían más quealentadoras. No sólo porque el país puede cubrir la mayor demanda potencial deharina de soja que requeriría Europa, sino porque se obtendrían beneficiosadicionales al colocar en esa plaza un producto con valor agregado, como son lasharinas vegetales.

Con un mercado externo que se presenta adverso para la colocación de aceitesde producción nacional, flanqueado por incomprensibles barreras arancelarias,especialmente desde Asia, la industria procesadora de oleaginosas podríarecibir un soplo de aire fresco en sus finanzas, jaqueadas por la mermasustancial que registran los volúmenes de colocaciones internacionales, queamenazan con profundizarse en tanto el panorama de la demanda mundial de esosproductos no se despeje de restricciones comerciales.

Sin embargo, la buena nueva que trajo al país el efecto "vacaloca" registrado en Europa, no se reflejaría de inmediato en lacolocación de carnes argentinas en ese mercado: el consumo se derrumbó nosólo en Francia sino que el pánico se extendió a España, Francia y Alemania,donde nuestro país coloca alrededor del 80 por ciento de sus ventas externas decortes de alta calidad y no menos del 30 entre conservas y manufacturas.

La semana que terminó, los exportadores del sector se quejaron amargamentepor no recibir el voto de confianza que merecen las carnes argentinas,producidas a pasto y libres de la temida enfermedad, con el aval sanitariomundial que recibieron de la OIE.

"Cualquiera medianamente informado sabe lo que está pasando Europafrente a la BSE. Está en llamas y en alerta máxima y, sin embargo, nos siguenimponiendo cuarentenas, trazabilidad, protocolos... burocracia en fin, paraadquirir nuestras carnes. Mientras tanto, pasan por alto sus políticasproteccionistas que han herido de muerte a nuestras producciones", sequejó el presidente de la Asociación de Productores de Carne Bovina Argentina(Aprocaboa), Angel Girardi.

Así, no hay destino europeo por el momento para las vacas que pastan a cieloabierto de norte a sur y de este a oeste en el país, aunque sus carnes nocontengan hormonas ni dioxinas y logren desarrollar y mantener las mejores razascarniceras del mundo, transformando al producto prácticamente en un"speciallity", como se lo considera en las plazas tradicionalmentedemandantes.

El caso es que, mientras el efecto "vaca loca" hizo pegar un saltocuantitativo en las cotizaciones del complejo sojero, tuvo un rebote negativo enlas aspiraciones del sector cárnico exportador. Los empresarios se quejanporque las bondades de la carne argentina parecen no alcanzar para ser tapa delos diarios y, en ese punto del lamento, reconocen que al producto le falta"buena prensa", por lo cual consideran que, sin demoras, hay que saliral mundo a promocionar calidad, sanidad y producción probadamente natural devacunos.

Claro que el programa que respaldaría esa decisión todavía no

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