Por las “vacas locas”, Europa añora las carnes argentinas

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01deDiciembrede2000a las08:21

Marcelo Taborda

La señora miraba de reojo un artículo de La Vanguardia en el que se aludíaa los riesgos de un mal que amenaza con extenderse cada vez más por todoEuropa: el de las “vacas locas”.

La mujer, de acento andaluz, cerró el periódico, lo dejó junto a la mesa ycuando llegó el mozo a recoger su pedido le preguntó: “¿Tiene carneargentina?”.

La escena transcurrió en un restaurante del barrio barcelonés de Montbau,un par de días atrás, y es una muestra indisimulable de que la preocupaciónpor el mal de las “vacas locas” no sólo es de los científicos, losacadémicos o los productores agropecuarios obligados a sacrificar cientos decabeza de ganado.

A los ciudadanos comunes de España, como a los de Francia, Alemania,Inglaterra o Italia, les inquieta lo que se dice en los diarios y los mediosaudiovisuales sobre la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB).

En su portada del domingo pasado, El Periódico de Cataluña advirtió que laEEB podría no sólo ser patrimonio de las vacas sino que el mal que afecta alsistema nervioso de los bovinos también podría presentarse en cerdos,corderos, pollos, cabras y hasta en pescados cultivados en piscinas del norteespañol.

Cerdos y pollos locos

La causa que la mayoría de los científicos identifica como responsable delmal de las vacas locas sería la alimentación de las reses con harinas deorigen animal, y como este tipo de sustancia también se usa no sólo con elganado vacuno, el fenómeno afectaría a otras especies.

Desde la aparición de nuevos casos de “vacas locas” en el noreste deEspaña, Portugal y Francia, la prensa europea no ha dejado un solo día deinformar sobre el recrudecimiento de esta “crisis”.

A los datos sobre animales sacrificados o probables nuevos focos decontaminación, los diarios añaden entrevistas a funcionarios de Agricultura yopiniones de expertos médicos sobre las consecuencias que la ingesta de estascarnes puede tener en el hombre.

Uno de esos expertos dijo esta semana que aún hay muchas incógnitas sobrelas “vacas locas” y lanzó una aseveración más preocupante al recordar quelos síntomas de la EEB en el hombre podrían tardar hasta 20 años enmanifestarse exteriormente.

Pero mientras los médicos trabajan para contrarrestar los efectos del mal,hay quienes miran cada vez con más insistencia hacia otras vacas, alimentadascon pastos naturales y en espacios mucho más extensos.
El diario francés Le Monde, desde su tapa tomó abiertamente partido por laimportación la carne argentina y reclamó que la Unión Europea revise supolítica de subsidios a productores del Viejo Continente y priorice la saludpública.

Le Monde incluso aludió a los brotes de aftosa detectados recientemente ennuestro país y Uruguay, pero opinó que esa enfermedad en modo alguno puedecompararse con las terribles consecuencias que apareja para el ser humano el malque convierte con el tiempo al cerebro en una esponja inservible.

En Barcelona (España)

LA VOZ DEL INTERIOR
Enviado especial

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