La industria láctea, en condiciones de crecer un 5 % anual

29deDiciembrede2000a las08:14

La industria láctea de Córdoba puede crecer a un ritmo del cinco por cientoanual a partir del 2001, si se logran poner en marcha y coordinar las políticashasta ahora trazadas en el papel a nivel provincial y nacional, según coincidenen afirmar dirigentes, empresarios y funcionarios oficiales.

El año que se cierra no fue bueno. La producción a nivel nacional sufrióun declive superior al seis por ciento y las exportaciones tuvieron hastaoctubre una caída cercana al 14 por ciento. Córdoba no escapó a estacoyuntura adversa.

El sector lácteo cordobés tiene 350 plantas industriales, que junto a los5.000 tambos aportan más de mil millones de dólares al producto geográficoprovincial. En conjunto, dan trabajo a más de 25 mil personas.

La cuenca lechera del este-sudeste concentra casi la totalidad de los tambosy plantas lecheras. En esta vasta región tiene presencia la mayoría de lasgrandes firmas lácteas de Argentina. En la última década, estas empresasinvirtieron más de 1.600 millones de dólares en tecnología, para situar a laindustria entre las más competitivas del mundo.

Sin embargo, la recesión que afecta al mercado interno —a pesar de que elconsumo de leche está estabilizado en los últimos años en 220 litros percápita—; la falta de una adecuada inserción en los mercados internacionalesy la caída de la rentabilidad de los tambos, que determinó la desaparición demás de mil establecimientos en la provincia en el último año, se encargaronde poner el freno, según expresó el titular de la Asociación de Productoresde la Industria Láctea de Córdoba, Luis Allasia.

“La falta de políticas lecheras claras impacta en todos los tramos de lacadena productiva, pero la industria traslada sus problemas al sector primario yéste ya no tiene dónde ni cómo ajustar”, dramatiza el dirigente.

Ercole Felippa, presidente de Manfrey, agrega otro elemento al diagnóstico:“La falta de ordenamiento del sector y la caída de los preciosinternacionales determinó que muchas empresas del ramo se concentraran en elmercado interno”.

El subsecretario de Alimentos de la Provincia —y ex vicepresidente deSancor— Víctor Faraudo, conoce estos reclamos y acepta las críticas, pero sedefiende: “Las políticas provinciales están trazadas; debemos ponerlas enmarcha. La industria creció el 70 por ciento durante los ’90, pero esto pasósin una política lechera, sólo hubo una política macroeconómica quefavoreció el desarrollo del sector”. Agrega que ese piloto automáticofuncionó bien hasta el ’98, pero “ahora se requiere un esfuerzo serio entemas sectoriales, tanto a nivel nacional como provincial.

Desde el Gobierno de Córdoba, asegura, se está trabajando muy fuerte en laformación del Instituto de Promoción de Lácteos, ente que permitirá ordenarla lechería y crear un fondo de promoción de las exportaciones.

A nivel nacional también se trabaja para insertar al sector en los mercadosmás difíciles, pero a paso lento. En el Congreso duerme un proyecto oficialdestinado a promover las exportaciones lácteas, por ahora sólo con dictamenfavorable de comisión. La iniciativa cuenta con el rechazo de una buena partede los productores cordobeses, quienes aseguran que la producción no está encondiciones de subvencionar a la industria.

Para Faraudo, esta industria “puede crecer muy pronto al cinco por cientoanual”. Condiciona el incremento a que la situación macroeconómica no trabeel desarrollo “natural del sector”, a que no haya alteraciones bruscas delos mercados externos y al resultado de las políticas sectoriales específicasanunciadas. Las fuentes empresarias consultadas admiten que esa es una metaposible, pero consideran que, antes, el sector público debe hacer sus deberes”.

El espejo a mirarse —coinciden todos— es Nueva Zelanda. Este país nocuenta con subsidios para el sector.

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