Un sinceramiento tardío en época de vacas flacas

19deMarzode2001a las09:07
El campo tuvo otra semana difícil. El gobierno se comprometió a decir laverdad sobre el tema aftosa, como si no hubiera sido, de hecho, su obligación,desde que la situación arrancó en el país y llegó a su punto más virulento,hasta ahora.

Además, volvieron a derrumbarse los mercados granarios, mientras la cosechagruesa avanza con rindes prometedores y, por si el escenario no alcanzara parael desconcierto, se anuncian nuevos recortes de asistencia a las economíasregionales.

Golpeados por la inacción oficial frente al rebrote aftósico, los ganaderosno se conforman con las explicaciones elípticas de compromiso que intentóacercarles el nuevo subsecretario de Agricultura, Eduardo Manciana. Por ahorason promesas de dar la cara y poner el pecho a los problemas, pero, ¿no era loque debía hacer el gobierno desde que surgió el problema? ¿Qué se hizodurante los últimos meses, además de ocultar la crisis y designar funcionariosentre gallos y medianoche?.

Lo concreto es que ahora, aunque las autoridades se hayan sincerado yreconocido que los focos del virus son muchos más que los que se admitieron alinicio de la última semana, todavía no hay dosis de vacuna suficientes paratomar al toro por las astas. Es más, se sigue rechazando, desde el gobierno, lanecesidad de vacunar a todo el rodeo nacional y, paralelamente, se dispone lainmovilización de hacienda por un plazo de 21 días, algo que comenzará aregir después de que la reglamentación se publique en el Boletín Oficial,esta semana.