Frente fiscal: la ofensiva de fin de año

16deDiciembrede2002a las08:13

El tratamiento del presupuesto puede traer sorpresas a los productores. Cambios en el IVA

Así los señalaron los especialistas tributarios Enrique Lingua y Stella Winkler durante las jornadas sobre "El nuevo escenario para el sector agropecuario" que se realizaron en la Bolsa de Comercio de Rosario, con a organización del diario "El Cronista Comercial".

Los especialistas coincidieron en señalar que la actividad agrocomercial, principal complejo exportador del país, se convirtió en el primer blanco de las estrategias de recaudación oficial. Una situación que no viene de ahora pero que se profundizó luego de la devaluación.

"Para el gobierno el cálculo es sencillo: el campo fue beneficiado por la devaluación, le va bien, entonces hay que gravarlo", señaló Lingua, quien consideró que "pareciera que hay una especie de rencor con el sector". El peligro, advierte, es que esta voracidad se transforme en pan para hoy y hambre para mañana, por la descapitalización que puede provocar en las empresas agropecuarias esta mayor presión.

Para Winkler, "la ausencia de una política fiscal estable es muy peligrosa porque destruye cualquier proyecto de inversión". Si los impuestos se cambian constantemente "de acuerdo a la necesidad de atender el déficit en cada momento", la consecuencia más lógica "es que decrece la actividad y luego el fisco tiene que crear más tributos para recaudar lo mismo".

En el caso concreto de la situación actual del sector agropecuario, el temor es que se frene la incipiente reactivación que experimentan las comunidades del interior merced a mejores precios internacionales y los efectos de la devaluación y pesificación.

Pero cuando todavía se está cosechando el trigo en muchas regiones del país y en pleno desarrollo de la campaña gruesa, el laboratorio fiscal sigue a full. Nuevos proyectos y alquimias tributarias se ciernen sobre el horizonte agropecuario. A saber:
La comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados acordó esta semana despachar favorablemente para su tratamiento en el recinto, la extensión por dos años más del impuesto al cheque (un tributo que pesa especialmente en la situación de acopiadores y corredores) y la modificación del Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC), pasando de una suma fija a una alícuota porcentual, que le permita al gobierno capturar su parte en el aumento de los combustibles. El gasoil es un insumo básico en el sector.

En esa comisión los legisladores discutieron un paquete tributario que necesariamente debe acompañar la aprobación del presupuesto 2003, puesto que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, pretende asegurarse ingresos por mil millones de pesos anuales para que le cierre el presupuesto.

El laboratorio impositivo no descansa ni en las fiestas

La agenda impositiva que tiene que ver con el campo es amplia. Los diputados discuten por estas horas la eliminación de los planes de competitividad (y con ello el fin de la exención del impuesto a la ganancia mínima presunta), la aplicación de impuestos a las ganancias por los reintegros a las exportaciones y la rebaja del IVA granos al 10,5%, un tema que parecía archivado pero que reaparece en cada discusión fiscal a nivel legislativo.

Representantes de los distintos niveles de la producción granaria y la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) vienen discutiendo desde hace ya unos meses una reforma del sistema de retención del IVA granos, como alternativa a la rebaja de la alícuota del tributo.

Datos oficiosos hablan de que los créditos acumulados por saldos de IVA favor llegaban a 4.500 millones de pesos, lo cual, según señaló Stella Winkler "se convierte en un sistema de autofinanciación a tasa cero para el Estado". Esta situación se agravaría si, como lo establece el proyecto que está en el Congreso, la rebaja no es pareja para toda la

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