Los impuestos se llevan el 46% del resultado sin contar retenciones

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20deDiciembrede2002a las08:16

“La carga fiscal sobre una típica explotación agropecuaria representa en la actualidad el 46 por ciento del resultado final antes de impuestos”.

Dicho cálculo corresponde a un estudio elaborado días atrás por el Departamento de Economía de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), entidad que calificó de “peligro latente” la alta carga impositiva que debe soportar el sector.

Según la entidad, la fuerte presión fiscal implica que una leve caída en los valores internacionales de los granos o bien un eventual aumento de las alícuotas de los derechos de exportación, podrían poner en riesgo la sustentabilidad de la mayor parte de las empresas del sector.

El trabajo de Aacrea analizó el impacto de la carga impositiva sobre los resultados económicos de una empresa agropecuaria.

Para realizar el análisis se tomó como modelo un establecimiento de 1.500 hectáreas ubicado en el oeste de la provincia de Buenos Aires, dedicado a la invernada de novillos de compra y a la agricultura, bajo la forma de sociedad anónima. En el ejemplo, el ejercicio económico comenzó en julio de 2002, para finalizar en junio de 2003.

Los precios de venta considerados en el ejercicio fueron los valores noviembre de 2002, del Mercado de Liniers, y los valores a cosecha registrados para los diferentes cultivos por el Mercado a Término de Buenos Aires.

En este caso, los precios para el productor (FAS) fueron menores a los que debería recibir en caso de que no se aplicaran las retenciones a las exportaciones sobre los valores FOB (que son del 23,5 por ciento para oleaginosas, del 20 por ciento para cereales y del cinco por ciento para novillos pesados de exportación).

Por lo tanto, si bien las retenciones no fueron consideradas como un impuesto directo que pagan los empresarios agropecuarios, está claro que el gravamen afectan invariablemente los resultados de sus explotaciones.

Resultados

A la facturación bruta obtenida por la empresa modelo se le descontaron los gastos directos de producción y los de estructura, para llegar a un resultado final sin impuestos de 793.212 pesos. Luego se restaron los impuestos a ese resultado, los que incluyen inmobiliario, tasa vial (sin considerar eventuales aumentos), impuesto a las transferencias financieras, tasa de inspección de justicia, impuesto a la transferencia de combustibles, tasas e impuestos comerciales y aportes patronales.

La suma de todos esos tributos arrojó un resultado de 92.508 pesos, lo que representa un 13 por ciento del resultado final sin impuestos.

Posteriormente, el estudio consideró el impuesto a las Ganancias, que representa un 35 por ciento del resultado final sin tomar en cuenta ningún mecanismo de ajuste por inflación, con lo cual el tributo fue aplicado tanto por utilidades reales como ficticias.

Más carga

En ese caso, el impuesto calculado fue de 226.346 pesos, lo que sumado a los impuestos anteriores, arrojó un total de 318.854 pesos (corresponde aclarar que en Ganancias se presenta la posibilidad de deducir lo pagado como impuesto a la transferencia de combustibles).

Además, por su parte, el accionista del establecimiento tomado como ejemplo tiene que pagar autónomos, y la empresa tendrá que abonar el impuesto a los bienes personales por el accionista. Esas cargas adicionales representan 22.191 pesos.

Con todo ello, el saldo final impositivo por ingresos alcanza los 332.476 pesos, lo que equivale al 46 por ciento del resultado final sin impuestos.

A esa carga fiscal habría, incluso, que sumarle lo correspondiente a los derechos de exportación, no considerados impuestos directos que pagan los productores, pero que afectan el resultado económico de sus explotaciones mixtas.

Esa carga representa, en el ejemplo, unos 447.878 pesos extra.

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