Creció fuerte capacidad de almacenamiento en el país

La capacidad de almacenamiento de granos del país creció a razón de 2 millones de toneladas anuales durante la última década

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28deAbrilde2003a las08:29

La capacidad de almacenamiento de granos del país creció a razón de 2 millones de toneladas anuales durante la última década y la mitad de ese incremento responde a la introducción de silos chacra. Según un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), «la capacidad de guarda de los silos chacra respecto de la de los acopios de granos era de aproximadamente 25 por ciento hace una década, pero en los últimos años se refleja una relación en aumento con más de 50 por ciento», destaca el informe. El documento contiene un conjunto de recomendaciones dirigidas a concientizar a los agricultores sobre «la adopción de prácticas adecuadas en la cosecha, almacenamiento y permanente control de la calidad de los granos para evitar buena parte de las pérdidas de la producción».

En la última campaña agrícola 2001/''02 «un porcentaje muy elevado de lo cosechado se almacenó en chacra, utilizando instalaciones tradicionales (silo de malla de alambre, silo de chapa, galpones y celdas) y silos de bolsas plásticas», señala el informe.

La tendencia se instaló tras la salida de la convertibilidad, que disparó una fuerte devaluación de arranque, y la perdida de credibilidad en los bancos como garantes de los depósitos en efectivo, lo cual incentivó el interés de los agricultores de «sentarse sobre los granos» para conservar su producción «a valor dólar». Para ayudar al productor agropecuario que afrontó el desafío «de desarrollar por sí mismo una estrategia de almacenamiento y control de calidad», el INTA ofreció «el resultado de las experiencias sobre sistemas de almacenamiento de trigo, soja, maíz, girasol y maní realizadas desde 1995» en sus estaciones experimentales de las provincias de Córdoba y Buenos Aires. Las principales conclusiones indican que «con granos secos no hay problemas de conservación ni deterioro por el sistema de almacenamiento en silos bolsa».

Pero con granos húmedos es necesario atender a «la variación de temperatura interior del silo que acompaña los cambios de la temperatura ambiente», que puede afectar «la calidad del producto», lo que permite afirmar que «a mayor humedad del grano menor tiempo de conservación».

El informe sostiene que «las alteraciones de calidad se manifiestan principalmente cuando se rompen las bolsas», pues la amplitud térmica puede «provocar condensación de la humedad en la parte superior» o en los «lugares donde la bolsa presenta depresiones».

El deterioro disminuye «cuando las bolsas con granos almacenados están bien armadas, con la presión recomendada por sus productores, sin depresiones y bien cerradas», señala el informe. Para evitar mayores inconvenientes el organismo técnico aconsejó «guardar los granos secos en una atmósfera automodificada, con bajo oxígeno y alta concentración de anhídrico carbónico (CO2)» a fin de controlar la proliferación de «insectos y hongos que son los mayores causantes del aumento de la temperatura de los granos». Asimismo, recomienda guardar los granos «sanos, sin daño mecánico y limpios» y llenar la bolsa expulsando «la mayor cantidad de aire posible» para no dejar «floja» la bolsa ni sobrepasar la capacidad de estiramiento aconsejada por los fabricantes.

Asimismo, el informe sostiene que «únicamente se pueden almacenar granos húmedos, en bolsas plásticas, cuando existen condiciones de emergencia y si no hay otra alternativa» pero que «en estos casos debe montarse una cobertura que permita atenuar la incidencia de la temperatura exterior sobre todo en el inicio de la primavera».

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