Protesta a Brasil

Trabó el ingreso en ese mercado de productos argentinos genéticamente modificados

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30deAbrilde2003a las08:00

SAN PABLO (De nuestro corresponsal).- La Argentina envió ayer una "nota de protesta" a Brasil por la decisión de este país de "interrumpir el ingreso de productos argentinos genéticamente modificados", según anunció el canciller Carlos Ruckauf. El gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva decidió el jueves pasado excluir de la norma que obliga a rotular los productos fabricados con soja transgénica a los industrializados en zonas de su territorio en las cuales existe, reconocidamente, soja genéticamente modificada.

Según el artículo 5 del decreto presidencial 4680, las expresiones "puede contener soja transgénica" y "puede contener ingrediente producido a partir de soja transgénica" no necesitarán constar en productos cuya "soja o ingrediente a partir de ella producido sea oriundo de la región excluida por el Ministerio de Agricultura y Abastecimiento". Eso significa que, exceptuando los productos de Rio Grande do Sul, donde se admitió la presencia de soja transgénica, todo los producidos en el resto del país con soja no necesitará el rótulo. La excepción parece no tener sentido, considerando que el ministro de Agricultura, Roberto Rodrigues, aseveró recientemente que, según le dijeron los propios productores, "la soja transgénica está en prácticamente todos los Estados".

La rotulación de los productos vale sólo para aquellos producidos a partir de la soja cosechada el año próximo, por lo que todas las exportaciones argentinas que ya tenían un destino negociado hacia Brasil no corren peligro ni obligatoriedad de rótulos este año. Pero, como dijo el asesor agrícola Miguel Campos, de la embajada argentina en Brasil, "considerando que la soja de 2003 puede ser almacenada hasta 2004, ¿cómo van a hacer para fiscalizar si yo en 2004 digo que fabriqué un producto con soja de 2003?". Con este interrogante, según Campos, "queda claro que todo este tipo de normas contradictorias está generando un vacío legal que no es bueno".

Un alto funcionario del Palacio San Martín dijo que ayer se le entregó al embajador brasileño en Buenos Aires, José Botafogo Gonçalves, una carta en la que se exige la derogación inmediata del decreto. Sólo después la Argentina estaría dispuesta a formar una comisión conjunta sobre el estudio de los transgénicos. Los diplomáticos locales se mostraron molestos porque Brasil adoptó la medida sin aviso previo.

La Argentina protestó por el daño comercial en las exportaciones de alimentos por imponerse "criterios mínimos de tolerancia", las dudas sobre los fundamentos científicos contra lo genéticamente modificado, el perjuicio a cadenas enteras de producción, la incompatibilidad de la medida con el Mercosur y la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la discriminación que supone no sancionar a los transgénicos brasileños.

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