Glifosato: los chinos no amenazan, pero sugieren

Por el herbicida se podrían perder ventas por u$s 1.200 millones, como represalia. Se define en 6 meses

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14deMayode2003a las08:24

La Embajada de China salió a respaldar la postura de los productores agropecuarios en relación con la investigación por dumping que se sigue a la importación de glifosato proveniente de ese país. Aunque moderado, el consejero económico de ese país, Wang Chuanxin, remarcó que China compra en la Argentina productos por 1.200 millones de dólares y exporta sólo 120 millones de dólares, 35 millones de los cuales corresponden a glifosato.

Del encuentro participaron las cuatro entidades del campo (Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Coninagro y Federación Agraria Argentina) representadas todas por sus presidentes (Luciano Miguens, Mario Raiteri y Eduardo Buzzi) menos CRA, a quien representó su secretario Ricardo Grether. Curiosamente, la entidad que preside Manuel Cabanellas se mostró más reacia a un enfrentamiento con las empresas que presentaron la denuncia por dumping (Monsanto, con la adhesión de Atanor) y si bien Grether indicó públicamente su temor de que si se le aplican aranceles compensatorios al glifosato chino «suba el costo de la producción» la entidad emitió luego un comunicado en el que sostiene que la disputa «debe ser dirimida en ámbitos competentes y no se debe involucrar a los productores en la adhesión o rechazo al pleito planteado».

Los restantes dirigentes coincidieron en que el herbicida, utilizado en la producción de soja, no ingresa al mercado local a precios dumping, tal como denuncian las empresas, y advirtieron sobre las consecuencias de una eventual decisión del gobierno argentino de aplicar derechos compensatorios al glifosato. La presentación conjunta se realiza un día antes de que la Comisión Nacional de Comercio Exterior celebre hoy una audiencia pública como parte del proceso de investigación a partir de la denuncia de Monsanto y Atanor para determinar la existencia de dumping del glifosato. Mientras, Miguens abogó porque el glifosato proveniente de China «se siga vendiendo mientras la investigación esté en curso. Cuando termine y si se determina que hay dumping tendremos que sentarnos de nuevo a ver qué pasa», Buzzi indicó que «lo que está en riesgo con esta investigación es el aumento de los costos de los productores». Por su parte, Raiteri, quien reconoce que una de las cooperativas asociadas a Coninagro procesa glifosato y sería perjudicada, manifestó su temor de que «se genere una situación monopólica que perjudique a los productores agropecuarios».

Las entidades también defendieron las ventajas del glifosato chino e instaron a las autoridades encargadas de la investigación a «ser muy cuidadosos» y actuar «con mucha delicadeza».

En ese sentido, el consejero Wang invitó a los responsables de la investigación a evaluar las condiciones de la producción del glifosato en China, al tiempo que resaltó que la Argentina vende al país asiático 80 por ciento de la soja que exporta. Si bien desechó eventuales represalias de Pekín sobre el comercio bilateral en caso de que se aplique aranceles al glifosato, el diplomático admitió que el intercambio, que China quiere incrementar, podría sufrir alteraciones.

 

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