En cuatro meses se vendieron más cosechadoras que en todo 2002

También creció la colocación de tractores. Es por el boom del campo y la necesidad de renovación de equipamientos

22deMayode2003a las08:01

Las ventas de cosechadoras en el país superaron en el primer cuatrimestre del año a la totalidad de negocios cerrados durante 2002.

La Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores y Componentes (Afat), que agrupa a las grandes firmas del sector, indicó que entre enero y abril se vendieron 766 cosechadoras, frente a las 363 que se colocaron durante todo el año pasado. Fuentes del sector esperan cerrar el año con ventas por encima de las 1.300 unidades.

En el segmento de tractores, Afat informó que se vendieron 571 equipos en el primer cuatrimestre, contra los 874 que se vendieron durante todo 2002. Los directivos de las fábricas reunidas en la asociación, en la que revistan entre otros las grandes multinacionales como John Deere, Agco o New Holland, esperan llegar a fin de año con un nivel de ventas de 2.500 unidades.

En tractores, las cifras están todavía lejos de la dorada época de los años 96 y 97, cuando se vendieron casi 6 mil unidades anuales, aunque en el caso de las cosechadoras, las perspectivas son las de alcanzar ese nivel.

El boom agrícola
El salto en las ventas de tractores y cosechadoras, que se repite en otros mercados como el de las sembradoras y otros implementos agrícolas, comenzó a ponerse de manifiesto hacia mediados de 2002, cuando el productor agrícola se encontró con una cosecha récord que en pesos valía tres veces más y frente a la cual no tenía muchas opciones de inversión, debido a la crisis del sistema financiero.

Esta situación popularizó el sistema de canje de equipos por granos. Con esa moneda fuerte, retomó decisiones de inversión en bienes de capital que había postergado en los últimos años de los 90.

Si bien los precios de las máquinas subieron, no lo hicieron al nivel en que se encontraba el dólar el año pasado. En consecuencia, la compra se le hizo a los productores menos gravosa en quintales de producción. La favorable coyuntura cambió también el panorama de la oferta y la demanda al desaparecer el crédito. Con el grano en su poder, la decisión del comprador está menos influenciada por las condiciones de pago y más por las características propias de la máquina.

El boom de la industria metalmecánica, asociada al mejor momento del campo, se expresó en una primera etapa en los fabricantes locales, sobre todo en tractores y cosechadoras, rubros que prácticamente habían desaparecido de la producción.

Para las multinacionales, que en su mayoría producen integradas con Brasil, el veranito llegó un poco más tarde, debido a que habían quedado desfasadas en precios, más allá de que se trata de marcas que tienen un alto grado de fidelización. Pero ese panorama comenzó a cambiar hacia fin de año con la revaluación del peso y la devaluación del real, además de la incorporación de mayor cantidad de componentes nacionales.

Por ejemplo, Agco Allis, líder en tractores con el 27% del mercado, lanzó recientemente una serie de alta potencia que cuenta con más del 80% de las partes fabricadas en su planta de Haedo. Recientemente trascendió que una firma extranjera de tractores, Belarus, está buscando localización en Córdoba para invertir.

En la mayoría de sus rubros, las fábricas de maquinaria agrícola están trabajando a full, con dificultades incluso para cumplir a tiempo con los pedidos. Aunque este cuello de botella impulsa nuevos proyectos de inversión, en el primer cuatrimestre del año esas decisiones estaban paradas a la espera de la definición electoral. Los directivos de las principales firmas les siguen temiendo al panorama político pero no creen que el nivel de ventas decaiga, entre otras cosas porque el productor tiene ya en su mano la cosecha gruesa y los precios internacionales han esquivado hasta ahora de trad

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