Una campaña de espiga caída

Los técnicos de la región Mar y Sierras de AACREA presentaron la evaluación de la última campaña triguera, muy complicada por los factores climáticos.

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31deMayode2003a las08:29

Héctor A. Huergo DE LA REDACCION DE CLARIN

 

En Azul se jugó el gran clásico anual del trigo. Con la presencia de más de 400 inscriptos, que desbordaron el salón de la Sociedad Rural, los técnicos de la región Mar y Sierras de AACREA presentaron la evaluación de la última campaña, muy complicada por los factores climáticos.

Rompió el fuego Jorge González Montaner, el reconocido especialista de AACREA, quien reconoció que se habían proyectado rindes que finalmente resultaron inferiores a los previstos en la mayor parte de las regiones agrícolas. Explicó que los modelos elaborados hasta ahora no tienen en cuenta el estrés que producen las altas temperaturas (como las que se presentaron el año pasado) en espigazón. "En los últimos años experimentamos una elevada variabilidad climática y esto no es una buena noticia para el trigo, porque, ante un pico de calor, el cultivo empieza a adelantar su maduración y si después se encuentra con temperaturas frías, padece entonces condiciones desfavorables", dijo. Por lo tanto, los cambios de temperaturas fuertes en períodos cortos son muy dañinos para el trigo. "La gran pregunta es si el calentamiento es coyuntural o estructural", remató. Además del factor fisiológico, también incidió la presencia de enfermedades ocasionadas por el ambiente cálido y húmedo.

El año pasado los grupos CREA de Mar y Sierras sembraron casi 47.000 hectáreas de trigo, 8.000 más que la campaña anterior. Pero el rinde promedio estuvo por debajo de la media histórica: 3.736 kg/ha vs. 3.891 kg/ha. Desde 1980, los rindes vienen subiendo con un ritmo anual de 77 kg/ha. La superficie también está volviendo a crecer.

En cuanto a variedades, llama la atención el gran crecimiento de la superficie sembrada con Baguette 10, la variedad de genética francesa que irrumpió en el mercado hace tres años. Los grupos CREA habían sido muy prudentes en la incorporación de este material, pero fue la que más creció. En el 2000 se había sembrado apenas el 0,13% de la superficie. Al año siguiente alcanzó el 7%. Y el año pasado se saltó al 22%. Ya es por lejos la variedad más sembrada, seguida por el Sureño, que también saltó del 7 al 17%. Se achicó drásticamente el Estrella (tenía el 24% el año anterior y bajó al 8%, y ahí está empatando con el Don Enrique, que subió del 5 al 8% de la superficie total). También Poncho dismin

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