Esperan que crezcan los arrendamientos

Los valores de arrendamientos de campos de explotación extensiva agrícola tales como los destinados a soja, maíz y trigo observan un comportamiento sostenido.

06deJuniode2003a las08:15

Por Marcelo Avogadro (*)
columnista de Ambito Financiero


Los valores de arrendamientos de campos de explotación extensiva agrícola tales como los destinados a soja, maíz y trigo observan un comportamiento sostenido. De hecho, ellos son altos desde el punto de vista histórico. Esta situación es más evidente en lo que se refiere a soja.

Cuando se habla de valores elevados, en realidad se refiere al monto del arrendamiento en términos de mercadería, puesto que lo común es establecerlo según una cantidad fija de soja (u otro grano) por hectárea.

Hoy, por ejemplo, no es descabellado negociar un arrendamiento en la zona núcleo en niveles próximos a 1.200 kilogramos por hectárea.

La demanda es muy firme dado el gran interés que muestra el sector arrendatario y la contracción de la oferta, venida de la mano de un mayor interés por parte de los propietarios por retomar la explotación de sus lotes agrícolas.

Y si bien el precio de los granos no es elevado, lo cierto es que los costos de producción sobre la base de siembra directa y de semillas transgénicas se han reducido notablemente.

Al dividir la rentabilidad de la producción agrícola según el régimen de tenencia de la tierra, advertiremos que ésta se descompone en dos partes. Por un lado está la rentabilidad del propietario del recurso suelo. Si éste es pequeño, la explotación no resulta claramente rentable. Si a ello se agrega que este propietario del suelo sobrelleva un distorsivo sistema impositivo y que se halla anclado a su tierra, sin capital como para flexibilizarse y adaptarse a los cambios, fácil es darse de cuenta que está destinado a ser expulsado a corto plazo del sistema productivo, si persiste en ser, además de propietario, empresario.

Por otro lado, está la rentabilidad de aquel que explota el suelo. Este es el caso del arrendatario. Este actor de la producción está compuesto, a su vez, por dos agentes, el productor grande y la empresa comercial.

•Competitividad

El primero es un productor con una escala aceptable, para esta época, que mediante el alquiler de campos vecinos logra mayor escala de producción y que se halla con un adecuado nivel de endeudamiento. Su gran ventaja competitiva reside en que los campos arrendados se encuentran en la zona del campo propio y en que conoce muy bien el medio donde se desempeña. Este productor-empresario, mediante arrendamientos o alianzas y asociaciones, está dispuesto a competir con la empresa comercial ya que sabe cuán gravitante es alcanzar adecuada escala y sabe que muchos de los costos que tiene en el campo alquilado son costos hundidos, pues de cualquier manera los tendría que abonar.

•Organización

El otro agente es la empresa comercial. Ella suele ser una organización integrada verticalmente que cubre buena parte de los eslabones de la cadena de producción de los commodities agrícolas, e incluso de especialidades, por lo que hace negocio en cada uno de los eslabones que tiene. Como para arrancar necesita asegurarse la materia prima, lo que en definitiva hace es arrendar el suelo. Insumos, herbicidas, fertilizantes, servicios, acopio, exportación son elementos que pueden ser cubiertos por ella. A su vez, tiene gran escala pues sus arrendamientos abarcan una vasta superficie.

La actuación de estos agentes es la que permite mantener el actual nivel de precios en los arrendamientos. Por su actuación, se observa en el sector agropecuario un aumento en el tamaño efectivo de las explotaciones, las que compran y venden en gran escala, con una creciente comercialización directa de granos. Este esquema, donde la concentración se observa más en la gestión que en la tenencia de la tierra, es el que ha ayudado p

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