Lavagna teme una invasión de productos brasileños

Según el ministro es porque el socio principal del Mercosur atraviesa una etapa de recesión. En cambio, en la Argentina la economía crece al 5%. Reclamó mecanismos de compensación.

12deJuniode2003a las08:33

Eleonora Gosman. ENVIADA ESPECIAL A BRASILIA.

El ministro Roberto Lavagna dijo ayer que está preocupado por una posible "invasión" de productos brasileños, debido a que el socio mayor del Mercosur está en una etapa de declinación de su actividad industrial y la economía argentina creciendo al 5% anual. Sin embargo, reconoció que ese ritmo de crecimiento ha comenzado a desacelerarse.

Lo afirmó ayer, en Brasilia, en una entrevista con Clarín durante su frugal desayuno en el hotel Kubitschek Plaza. El ministro de Economía llegó acompañando al presidente Néstor Kirchner para la reunión con su colega brasileño, Luiz Inacio "Lula" Da Silva.

—No cree que políticas económicas divergentes, o que pasan por momentos diferentes, pueden obstaculizar la integración entre Brasil y Argentina? ¿No sería ahora el caso?

—Imagínese lo que pasa ahora. Brasil tiene una caída de su producción industrial del 4%. Esto significa capacidad ociosa, en un momento en que Argentina crece el 5% ¿Cuál es el riesgo?: que nos tiren con una invasión de exportaciones. Por eso decimos que no pueden ser iguales las reglas cuando los dos países estamos en expansión o recesión, que cuando uno está en recesión y otro en expansión. Está claro que las divergencias en el largo plazo se arreglan con la coordinación macroeconómica. Pero eso lleva tiempo y hay otras cosas que se pueden hacer para poder avanzar.

—¿Se puede decir que hoy divergemos en vez de converger?

—En absoluto. Todo lo contrario. Tenemos una situación convergente, le diría que infinitamente mayor en relación a la época de la convertibilidad. Hay dos gobiernos nuevos, con una cierta afinidad en la forma de ver los problemas. Pero hay siempre algunos inconvenientes. La herramienta fundamental que está haciendo falta es lo que yo llamaría el instrumento de ajuste a divergencias en el ciclo económico.

—¿Qué significa?

—Lo digo en forma más sencilla. Hasta que logremos tener un ciclo convergente de nuestras economías, como lo tienen en la Unión Europea después de 30 años de trabajo, necesitamos tener mecanismos de ajuste para las divergencias. El resto es lo que dije antes: infraestructura física, in fraestructura financiera y apertura de servicios.

—¿Usted cree que Brasil está dispuesto a hablar de esto?

—No tenga dudas. Hasta ahora, sólo hablábamos de los problemas de la macroeconomía como si resolviera los problemas de corto plazo. Pero eso es para el largo plazo. Y se habló de cuestiones monetarias que también son para el largo plazo. Llegó la hora de que tratemos las cuestiones de corto plazo. Mientras tanto, hacemos el resto de las cosas. Esto no significa ni bandas cambiarias ni arancel móvil intramercosur.

—¿Saldrá de esta reunión de hoy alguna cuestión concreta?

—Esta es una visita de Estado y por supuesto no da mucho tiempo para trabajar en el tema. Pero es importante esto: es la primera vez que hablamos de este ajuste en el corto plazo. Todavía en el Mercosur hay un nivel excesivo de discurso. Piense lo siguiente. Mientras en Argentina hubo convertibilidad, hasta fin del 2001, todo lo que se dijera valía muy poco. Termina la convertibilidad, y Argentina pasa por una crisis profundísima. Cuando se despeja viene el gobierno nuevo de Lula y luego el gobierno nuevo de Kirchner. Ahora hay una oportunidad, porque tenemos cuatro años por delante.

—La Argentina llegó a una meseta de crecimiento? ¿Cómo se supera?

—No se puede superar lo que no existe. Hay algún sector de Argentina que puede tener esa posición. Pero hoy no hay indicio de meseta. Fíjese que el economista Ricardo Arriazu, de quien nadie puede dudar, dijo que

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