Las zonas grises de la próxima campaña agrícola

Al igual que lo ocurrido durante el año pasado, el productor agropecuario enfrenta una nueva campaña agrícola con la incertidumbre como principal característica.

13deJuniode2003a las08:39

Al igual que lo ocurrido durante el año pasado, el productor agropecuario enfrenta una nueva campaña agrícola con la incertidumbre como principal característica. Si bien por distintos motivos a los observados un año atrás, las perspectivas para la actividad agrícola reúnen numerosos interrogantes

Durante la última campaña agrícola se produjeron una serie de hechos positivos con efectos sobre los resultados económicos de las empresas, entre ellos la licuación de pasivos producto de la pesificación de los créditos impuesta por el gobierno nacional y los altos precios de los granos, por el aumento de la cotización del mercado internacional, dice el diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca.

Asimismo, y como consecuencia del elevado tipo de cambio nominal vigente y el relativamente bajo traslado de la devaluación hacia los precios internos, los productores agrícolas tuvieron durante gran parte del año pasado un clara mejoría en los precios relativos de la actividad.

Claro que no todas fueron rosas para el sector, el cual debido a ser indicado como uno de los principales beneficiarios de la devaluación, tuvo que enfrentar la reimplantación de los gravámenes a la exportación, como así también un aumento de la presión fiscal, principalmente a través de la modificación en el régimen del impuesto al valor agregado (para el cual se redujo la alícuota en la venta de granos al 10,5%) y la imposibilidad de realizar ajustes por inflación en el pago del impuesto a las Ganancias.

Pensando en la actual campaña agrícola, es seguro que no volverá a presentarse una situación como la mencionada anteriormente respecto a licuación de pasivos. Tampoco es de esperar que se vuelvan a presentar precios altos en los productos agrícolas, al menos en lo que respecta al trigo y al girasol, principales cultivos de la región de influencia de Bahía Blanca.

Más allá del alza que se viene registrando en la cotización interna del trigo, los pronósticos para este cereal indican que los precios para la próxima cosecha se ubicarían alrededor de los valores promedio observados en los últimos años. En cuanto al girasol, se estima un crecimiento de la producción a nivel mundial, razón por la cual podrían caer precios.

Entre los factores que afectaron negativamente a la evolución del sector durante el año pasado, no es mucho lo que se pueda esperar que cambie. El gobierno ha planteado que por ahora se mantendrán las retenciones, y ni siquiera es de esperar que se modifiquen las alícuotas, pese a la baja en la cotización que se observa desde principios de este año en la cotización nominal del dólar.

Asimismo, las necesidades de mostrar un estricto ordenamiento en lo fiscal, permiten inferir que difícilmente haya modificaciones en la política tributaria que permitan reducir la elevada presión fiscal.

Producto de la mencionada baja en la cotización nominal del dólar y el comportamiento de los precios internos, el indicador del tipo de cambio real efectivo, es decir aquel que incorpora el efecto de las retenciones, presenta hoy un nivel superior en tan sólo el 10% con respecto al que se registraba en diciembre de 2001, pese a una devaluación nominal de más del 180%.

En resumen, puede decirse que el escenario para la próxima campaña agrícola comparte muchos de los parámetros que debió enfrentar el sector durante gran parte de la década de los noventa, principalmente en cuanto a precios de los productos y el alto nivel de presión impositiva. Por otro lado, presenta como ventaja, que muchos productores han podido mejorar sustancialmente su situación crediticia. Esto último no es un dato menor, y si se tiene en cuenta que por un largo tiempo la disponibili

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