Cambio en las reglas de juego

La Unión Europea impuso luego de varias inspecciones mayores exigencias en cuanto a la documentación y la mitigación de riesgos de las plantas industriales; controversias por la gestión del organismo sanitario

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21deJuniode2003a las08:04

El mar de fondo provocado por la inhabilitación de 17 frigoríficos exportadores para embarcar carnes a la Unión Europea (UE), adoptada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Alimentaria (Senasa) abrió el debate acerca de la política sanitaria argentina y el cambio de reglas de juego impuestas por los mercados externos. Los actores más importantes de la industria observan con inquietud el desenlace de los acontecimientos y temen por un eventual derrumbe de la credibilidad internacional del organismo sanitario.

 

Sobre un universo de casi 60 fábricas habilitadas, la baja de 17 parecería, a primera vista, menor, pero todo lo que encerró la decisión, la demora en la información; las implicancias sociales de los acontecimientos y las denuncias de "discrecionalidad" sumadas a la próxima adjudicación de la Cuota Hilton -fines de julio próximo-, propiciaron una serie de especulaciones. Sin embargo, el presidente del Senasa, Bernardo Cané, desestimó que hubiese pensado en renunciar -ver aparte- y expresó que cuenta con el apoyo del ministro de Economía, Roberto Lavagna, y del secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Miguel Campos.

 

De todos modos, algunos protagonistas del sector y profesionales veterinarios plantearon la necesidad de cambiar el enfoque de los hechos para definirlos como un fracaso del sistema sanitario. "Esta claro que existe responsabilidad compartida de la conducción del Senasa por su incapacidad para mantener dentro del sistema a este importante número de empresas que generan empleo directo a unas 6000 personas", opinó el vicepresidente del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires, Cesar Augusto Lerena. Al mismo tiempo, Lerena sostiene que "el Senasa debe asistir (y para ello cobra una tasa) a los establecimientos para evitar esta cancelación y, por el contrario, impulsar que nuestro país disponga de más establecimientos industriales exportadores".

 

Para rematar sus argumentaciones, el veterinario bonaerense se interrogó: "Si una buena porción de alumnos de un curso hubiera aplazado habría que preguntarle al docente al frente de la clase qué incapacidad inherente a su tarea le ha llevado a tan lamentable resultado. Las autoridades del Senasa son al menos corresponsables si hay motivos para descartar establecimientos y nuestro país no está para perder estas genuinas y ponderables fuentes de trabajo", dijo.

 

Una de las voces disidentes es la de Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra). "Lo que hace perder credibilidad es que el Senasa decidiera suspender el 40% de las fábricas, lo que quiere decir que los veterinarios abocados al control de cada planta no corrigen los inconvenientes corrientes de toda actividad productiva", dijo al tiempo que agregó: "Si se decide súbitamente la inhabilitación quiere decir que el

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