La aventura de producir en Salta

En la provincia hay unas 350.000 hectáreas con la oleaginosa. Altos costos de transporte impiden sembrar maíz o sorgo. La relación es 10:1 con la soja. Apuntan a la ganadería y a actividades de mayor valor agregado

28deJuniode2003a las07:32

Con entre 330 y 350.000 hectáreas en la última campaña, Salta se convirtió en una importante productora de soja. La gran mayoría de la producción se concentra en el departamento de Anta, ubicado en el sudeste de la provincia. Infochacra relevó entre productores y técnicos cómo funciona la producción agrícola en esta región, distante 1.700 km de Rosario, el puerto de referencia para los commodities que allí se producen.

Manda la soja

 

Justamente la distancia es la limitante para hacer otro cultivo que no sea la soja. Un productor de Las Lajitas comentaba que para salir del monocultivo de la oleaginosa se propuso como objetivo tener el 33% de la superficie con maíz, mientras que otro apunta a 20 por ciento. “Asumimos el costo de hacer maíz sin margen o con margen negativo por la importancia que tiene en la rotación para la generación de cobertura en siembra directa y conservación de la humedad del suelo”, dijo el productor de Las Lajitas.

En tanto, Federico Garat y Camila Malaspina, técnicos de Monsanto en la región, apuntan que la relación de superficie entre la soja y el maíz es de 10 a 1, ya que en toda la provincia sólo se siembran unas 35.000 hectáreas del cereal. En Tucumán la situación es prácticamente igual.

Es que el maíz tiene serias limitantes. Por un lado, los rindes no llegan a ser tan buenos como en las regiones templadas, debido a que las noches cálidas aumentan el consumo de carbohidratos para la respiración en vez de para formar grano. “Los maíces tienen un desarrollo vegetativo muy bueno, pero después eso no se ve en los rindes”, indicaron los productores, que señalan rindes máximos de entre 5 y 9.000 kg, con un costo de indiferencia de 6.000 kg.

El otro gran problema es la distancia y la falta de infraestructura. La única forma viable económica de sacar la producción es por tren. Allí opera la compañía Belgrano Cargas SA -en manos de los ex empleados de la Unión Ferroviaria-, que tiene un costo de 80$/t para llevar el grano hasta Rosario, según refieren los productores, aunque la información dada por la empresa es distinta (ver recuadro). A un precio de 225$/t en Rosario, significa que sólo el flete se lleva el 35% del precio del grano.

A esto se suman dos cuestiones más. En los márgenes brutos que manejan los productores de la región, al gasto de comercialización le asignan 110$/t. “Sucede que normalmente tenemos que cosechar con 18 a 20 puntos de humedad, para evitar pérdidas de último momento, entre otros motivos por vuelco, y eso demanda un costo importante en la secada para llevarlo a calidad comercial”, dijo una de las fuentes.

Darle valor

“Un americano que nos visitó hace poco tiempo nos decía que en su país la regla es que más allá de los 400 km, el maíz tiene que salir caminando. Es decir, el maíz no puede salir como grano, sino convertido en pollos, cerdos o vacas”, relataba el productor salteño. En su caso particular -prefirió mantener en reserva el nombre por una cuestión de “bajo perfil”- el 50% de la producción de maíz la transforma en carne, que bien terminada obtiene los mismos precios que la hacienda en el Mercado de Liniers.

La otra posibilidad que se maneja en la región es la siembra de especialidades dentro del cultivo del maíz. Una, que se estuvo ensayando, son los híbridos con alto contenido de aceite, cuyas primeras pruebas no fueron satisfactorias debido a fallas de sincronización entre la floración del polinizador y el híbrido que actúa como hembra.

En cambio, la opción del maíz colorado funcio

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