Kirchner y Lula hicieron las paces y reafirmaron su alianza

El brasileño visitó ayer en su hotel al Presidente y quiso saber si estaba molesto como trascendió en todos los medios. Compartieron un café y hubo planes conjuntos para reforzar la relación bilateral.

25deSeptiembrede2003a las08:08

Walter Curia. .
wcuria@clarin.com

Admitieron sus diferencias sobre el tipo de relación que pretenden con los países centrales y para qué deben servir los liderazgos. Luego, ratificaron la alianza estratégica entre los dos países, que les dio

identidad desde el comienzo de sus mandatos. Fue el resultado de la reunión de algo más de una hora que mantuvieron ayer aquí los presidentes Néstor Kirchner y Lula da Silva.

Lo de ayer ha sido una nueva apuesta de Kirchner y Lula a la proyección del vínculo entre la Argentina y Brasil, afectado en las últimas semanas por la distancia y la frialdad. Hubo un gesto inequívoco de Lula: visitó a Kirchner en el hotel donde se hospeda, The Península, en la 5ta Avenida y 53, en Manhattan.

"Fue espléndida", resumió el canciller Rafael Bielsa.

Lula, de acuerdo con la versión argentina, elogió el reciente acuerdo que alcanzó el Gobierno con el FMI que le permitió refinanciar una deuda con el organismo por 21 mil millones de dólares. Y dijo que su país va a plantear una renegociación de sus metas con el Fondo sobre la base del acuerdo al que llegó la Argentina.

"Dijo que resultaba extraordinaria la idea de que el superávit esté ligado al crecimiento", contó Bielsa.

El gobierno brasileño había seguido con algún recelo el tramo más sensible de la negociación con el Fondo, que dejó incluso a la Argentina en default con el organismo por algo más de 24 horas. Kirchner recibió muy mal —y no hizo ningún esfuerzo por ocultarlo— la actitud que mostró Lula, preocupado entonces por las consecuencias que una eventual ruptura argentina podría tener sobre su propia negociación con el Fondo.

En definitiva, el acuerdo que obtuvo la Argentina resultó más beneficioso que el que alcanzó Brasil, con el apoyo de Lula cuando era candidato, a finales del año pasado. El apoyo recogido ayer por Kirchner no debería sorprender. Al día siguiente del acuerdo, Lula instruyó a su ministro de Economía, Antonio Palocci, para que incorporara los criterios de la Argentina en la nueva ronda con el Fondo.

—De compañero a compañero: si hay algún problema me lo tienes que decir —le pidió Lula a Kirchner en un tramo del encuentro, según un testigo.

—Vos sabés que si yo me enojo por algo te llamo y listo. Algunos diarios dicen que no fui a escuchar tu discurso por algo. Hubo un intento de dividirnos —le respondió el Presidente.

Kirchner sorprendió el martes, a horas de su llegada a Nueva York, con su decisión de no asistir a la apertura de la Asamblea de la ONU. El de Lula había sido el primer discurso en ese foro, seguido por el del presidente de los EE.UU., George Bush. Se especuló con que se trataba de un gesto de disgusto dirigido a Lula. "Si Brasil se zarpa, la Argentina ahora factura", fue la frase con la que una alta fuente de la Cancillería definió la situación.

Lula, según testigos del encuentro, planteó la necesidad de mantener el teléfono abierto —"diplomacia telefónica", dijo—. "A veces uno no levanta el teléfono y genera una situación no deseada..", siguió el brasileño. La verdad es que en aquellas horas difíciles ninguno de los dos presidentes llamó al otro.

"Hay que construir una estrategia común y dejar de lado los personalismos", deslizó Kirchner, un razonamiento que ha sido central en sus últimas críticas en privado a Lula y a la decisión del canciller Celso Amorim de proyectar su liderazgo en la región a la escena internacional.

"Debemos ir a f

Temas en esta nota