Una carrera de embolsados

Tras una época difícil, productores, fábricas y contratistas cuentan por qué vuelve una tecnología clave para producir carne y leche.

27deSeptiembrede2003a las08:10

Sergio Persoglia

Con mucha fuerza, vuelve por sus fueros, luego de un par de temporadas en las que las dudas sobre la economía lo habían puesto en jaque. Y lo hace, inclusive, abriendo importantes mercados para la maquinaria argentina en el exterior. Se trata del silo de grano húmedo, que otra vez pisa fuerte en los campos de la Argentina.
 
 "Esta campaña repuntó mucho el embolsado", reconoció ante Clarín Rural Sebastián Martínez, de la fábrica de moledoras embutidoras Martínez y Staneck, de Tandil, los pioneros en la Argentina en esta tecnología.
 
 Productores y contratistas consultados por este diario coincidieron en que los motivos del retorno del grano húmedo que se dio este año hay que buscarlos por el lado del aumento del precio de la hacienda con respecto a los que existían durante la cosecha del 2002 y en un incremento similar del valor de la leche. Así la gente se decidió a volver a invertir en maquinaria y tecnología para darle de comer a los bichos.
 
 Las ventajas de incorporar el grano húmedo en la ración son muy claras, según indicó a este diario el nutricionista Fabián Nahara, de la consultora especializada Nutri-Net. "Entre otras cosas, tiene más energía por unidad de peso que el maíz seco y permite hacer una cosecha segura antes de las grandes lluvias del otoño, que muchas veces provocan problemas de piso", dijo el experto.
 
 Además, con la cosecha, se obtiene antes de lo habitual un rastrojo de maíz que se convierte en otro excelente fuente alimenticia para la hacienda.
 
 "Para darle a los animales, lo ideal es cosechar el maíz con entre 24 y 28 por ciento de humedad", explica Nahara, es decir, mucho antes de que el grano llegue al clásico 14 por ciento de humedad de la comercialización.
 
 Adalberto Sardiña, un contratista de embolsado que trabaja fuerte en Bolívar y Olavarría, también destaca lo interesante de contar antes con el rastrojo. Y cuenta que "este año vino muy bien. Fue uno de los mejores años que yo he conocido. Y tengo las mejores expectativas para la campaña que está comenzando".
 
 Sardiña, que además es veterinario, destaca que es una alternativa que requiere una muy baja inversión para poder empezar a suplementar. "Se puede convertir un campo de cría en un campo de recría e, inclusive, de engorde, con muy poco", dice.
 
 Si el productor no está dispuesto a comprar una máquina propia, puede convocar a los contratistas que, aunque los precios varían, por cerca de $ 1.000 pesos, que incluyen el trabajo y la bolsa, le embuten 70 toneladas de grano húmedo.
 
 "Después, sin mucha tecnología se puede engordar: sólo hace falta un comedero y una lata de 20 litros para llenarlo", se entusiasma el contratista.
 
 Claro que hay otros que lo utilizan con una tecnología mucho más sofisticada. Tal el caso de grandes feedlots como Profeed, en Saladillo, o varios de los tambos que atiende el nutricionista Nahara, quien, al mismo tiempo que destaca las virtudes del grano húmedo, repasa las cuestiones que hay que tener en cuenta para que no aparezcan los efectos no deseados de su utilización (Ver Para tener...).
 
 "Va a haber mucho trabajo el año que viene", se aventura el contratista Sardiña. Rafael Llorente, un conocido tambero de Lincoln, parece darle la razón. Le dijo a Clarín Rural que en su zona "faltó contratista".
 
 Sin embargo, fábricas como la conocida Richiger, de la santafecina Sunchales, o Martínez y Staneck, están trabajando a full para satisfacer la de

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