Claves para optimizar los resultados en los campos de cría

La utilización de la condición corporalEsta práctica le posibilita al ganadero realizar un manejo nutricional adecuado de los animalesPermite predecir la performance reproductiva de las vacas

29deSeptiembrede2003a las08:28

SANTA FE (De un enviado espacial).- La mayor o menor cantidad de terneros obtenidos por año en un establecimiento de cría suele ser la consecuencia directa del manejo que se haga de los rodeos. Es por ello que la capacitación del personal y la implementación de las prácticas que ayudan a controlar los estadíos de las vacas permiten encaminar el trabajo hacia un destino más certero.

"Entre los factores que les posibilitan a los productores aproximarse al ideal de todo campo de cría (la obtención de un ternero por vaca por año), un nivel adecuado de reservas corporales en la vaca de cría debe considerarse como uno de los de mayor importancia", sostuvo Rodolfo C. Stahringer, veterinario del INTA Colonia Benítez, Chaco, durante su exposición en el reciente Congreso Nacional de Cría, organizado por Aacrea en la capital santafecina.

El especialista señaló que dos de las metodologías que se pueden utilizar para medir la evolución de las reservas corporales son las pesadas y la condición corporal (CC). "La pesada de la vaca de cría presenta algunos inconvenientes: arreo hasta la balanza, diversidad de tamaño corporal entre vacas, cambios de peso asociados a la edad de la preñez y al parto, variaciones en el llenado del rumen, etcétera. En cambio, la evaluación de la CC de la vaca de cría es una metodología barata y sencilla, factible de realizar en el potrero y que no es afectada por el tamaño corporal, el llenado ruminal o la preñez."

Buen observador

Stahringer explicó que mediante una apreciación visual se estiman las reservas corporales (grasa y músculo). "Esta imagen se compara con un patrón preestablecido que tiene valores numéricos arbitrarios. De esta forma se intenta uniformar los criterios de evaluación para que sean comparables en el tiempo y entre personas. La escala que utilizamos tiene un rango de valores del 1 al 9. El valor mínimo considerado es 1 y representa a una vaca extremadamente flaca y el 9 representa a un animal excesivamente gordo."

Mediante la evaluación de la CC es posible controlar el estado nutricional de los animales. De igual modo, el porcentaje de grasa corporal en vacas de carne en períodos clave de su ciclo productivo juegan un rol importante en el comportamiento reproductivo. "Por ello es posible asociar la actividad reproductiva de la vaca de cría con su CC. En este sentido, hay dos momentos clave que permiten predecir con bastante exactitud la performance reproductiva de una vaca de cría: la CC de la vaca al parto y la CC al servicio", explicó Stahringer.

El veterinario señaló que la CC al parto se asocia con la duración del período de anestro posparto (intervalo en días entre el parto y la aparición del primer celo posparto). "Si queremos que los intervalos interpartos no excedan los 365 días, el anestro posparto debería ser menor de 80 días, de forma tal que la vaca pueda recibir uno o más servicios y quedar preñada antes de los 80 días posparto. La vaca de cría debe tener una CC al parto de 5 o mayor para que el intervalo parto/primer celo no se prolongue más allá de los 60 a 70 días."

Según Stahringer, el otro punto clave es la CC al momento del servicio. Vacas en baja CC preservicio presentan menores porcentajes de preñez. "Es necesario que las vacas tengan una CC superior a 3 al momento del servicio para que un alto porcentaje de ellas haya logrado salir del anestro". De igual modo, el especialista añadió que "el amamantamiento del ternero contribuye a dilatar el reinicio de la actividad cíclica en las vacas posparto y especialmente en las que presentan baja CC. En este sentido, se ha podido determinar que vientres con CC 2 o menor sólo mejoran sus porcentajes de preñez si se

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