Llamas, una alternativa extensiva

Desde hace 24 años Eduardo Frank trabaja con camélidos en distintos lugares del país, a partir de un proyecto de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Católica de Córdoba. Se trata del “Programa de sustentabilidad productiva de pequeños rumiantes en áreas desfavorecidas” (Supprad).

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10deOctubrede2003a las08:08

Paula Martínez De nuestra Redacción
pmartinez@lavozdelinterior.com.ar

Desde hace 24 años Eduardo Frank trabaja con camélidos en distintos lugares del país, a partir de un proyecto de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Católica de Córdoba. Se trata del “Programa de sustentabilidad productiva de pequeños rumiantes en áreas desfavorecidas” (Supprad).

Las actividades se concentran en la Puna y en Río Negro, pero ante el creciente interés por comenzar con este tipo de producción en el centro del país se resolvió lanzar un foro para reunir a los productores. Quedó conformado el mes último, en un curso que congregó a medio centenar de interesados (la mitad ya poseen ejemplares).

La labor de la universidad comprende a media docena de cooperativas en en el sur y el norte del país, que reúnen entre 45 mil y 50 mil llamas.

La producción de llama en la Puna es casi exclusiva. En cambio, en el resto del país está comenzando a difundirse como una forma de diversificar la actividad agropecuaria.

La acción del Supprad se refiere tanto a los temas técnicos como a la cadena de comercialización y hace hincapié en la necesidad de agregar valor a los productos. En este sentido, se está trabajando a fasón con una fábrica de Avellaneda (Buenos Aires) donde se obtiene el hilo.

El stock nacional se sitúa en 250 mil llamas y 500 mil guanacos, según estima Frank. Es una producción extensiva, que requiere pocos cuidados, salvo en la época de parición y reproducción y de esquila. Se adapta a cualquier tipo de suelo, porque se alimenta de pasturas, hojas o ramas de baja calidad. Además, puede convivir con otro tipo de animales, por lo que puede producirse en forma complementaria.

Comercialización

El principal producto que se obtiene hoy de la llama es la fibra, que tiene un mercado internacional y un precio dado a nivel mundial. “Este mercado está bien aceitado y tiene como destino Europa y China”, dice Frank. Sin embargo, el sistema de comercialización tradicional ofrece una rentabilidad casi nula para el productor. Aquí se vende la fibra sucia, sin ningún tratamiento, y el precio es el de un commodity.

“Estamos trabajando con otro sistema y obtenemos mucho mejor precio”, explica el especialista. Así, se llegó a un precio de cinco dólares el kilo de fibra de mejor calidad, con un promedio de 3,5 dólares. “Cuando comenzamos en 1990 estábamos en 80 centavos de dólar”, dice. Con este sistema, se busca que el productor venda la fibra con algún proceso. Se le paga un precio sostén y luego se licita la fibra entre los compradores. “De esta forma pasamos de un exportador tradicional a cinco o seis. En la última zafra se presentaron más industriales que exportadores”, comenta Frank. Esto quiere decir que está aumentando el procesamiento dentro del país.

Otro mercado es el de artesanías. En este sentido, el programa está trabajando con 18 familias de artesanos de Pampa de Achala a las que se entregaron animales y se les enseña aprovechar la utilización de la fibra.

Por último, se está abordando la difusión de la carne. Para esto se trabaja en un programa con Europa y ya se realizaron las primeras faenas en un frigorífico de Buenos Aires.


Informes: Programa Supprad, (0351) 4938000, interno 306; frank@uccor.edu.ar; supprad@hotmail.com

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