Ganadería: al spa antes del matadero

Europa anticipa nuevas exigencias a la importación de carne, relacionadas con el bienestar animal y el "buen gusto"

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01deNoviembrede2003a las10:21

En pocos años, los países ricos impondrán la sofisticación como una nueva traba a las exportaciones. Por eso, la calidad y sanidad cada vez más deben integrarse a otros requisitos que van desde el bienestar animal a la "buena presentación". En los primeros días de octubre, funcionarios de la Secretaría de Agricultura (Sagpya), junto a representantes del Senasa se reunieron en Bruselas para analizar aspectos sanitarios de las carnes argentinas, y diagramar una política alimentaria para los próximos años.

Para sorpresa, los europeos le comentaron a sus pares, que en dos años impondrán nuevas normas que pueden llegar a complicar los envíos de nuestro país hacia diversas regiones del mundo. Claudio Sabsay, subsecretario de Política Agropecuaria y Alimentos de la Nación, explicó que la Comunidad Económica Europea esta pensando en comprar con mayores exigencias. "Para tomar un tema, podríamos decir que el bienestar animal es uno de pedidos que sobre las carnes comienza a tomar mayor relieve", explicó el experto en política agropecuaria.

Esto significa que además de cuidar el aspecto sanitario, los empresarios del negocio cárnico tendrán que velar por la "salud psicológica" de los animales. Por ejemplo, asegurar de que los camiones jaulas no realicen trayectos mayores a los 400 kilómetros sin que la vaca baje a descansar. Por las distancias que se hacen en Argentina, esta exigencia obligará a ajustar todas las etapas de producción y procesamiento.

Lo mismo puede darse en el caso de las aves, donde se va a pedir que no se traslade en jaulas a más de uno o dos animales por metro cuadrado. Estas medidas, sumadas a muchas otras específicas para cada tipo de producción y alimentos procesados, pueden trasformarse en una real complicación.

Mientras tanto, Argentina está pensando en la definición de nuevas políticas para potenciar sus exportaciones que pasan por trabajar con mucho énfasis en el desarrollo y mejoramiento de productos vinculados a las economías regionales.

Para ello, desde la Sagpya se avanza en proyectos de promoción de exportaciones de alimentos no tradicionales, no sólo acercando compradores y vendedores sino incursionando en áreas como asistencia técnica, información de mercados y la puesta en orden de las pequeñas y medianas empresas de productos con valor agregado y diferenciados que tienen probabilidades de una inserción exitosa en el mundo.

Un ejemplo son los diferentes procesamientos de frutas y hortalizas, productos orgánicos, dulcería, ahumados, olivicultura, especias y aromáticas y flores.

Teniendo en cuenta que los principales operadores de los mercados mundiales creen que antes del 2005 los países ricos y muchas naciones van a comprar alimentos de calidad, sanos y lindos, funcionarios de la Sagpya comenzaron a evaluar como rediseñan un nuevo modelo exportador.

Esta nueva política podría obligarla a retroceder en algunas decisiones. Por ejemplo, la regionalidad como criterio de reparto de la Hilton en el próximo período comercial. Las autoridades sanitarias europeas se quejaron en Bruselas de que "se estaba manoseando demasiado el tema" y que mientras acá la ferocidad de la disputa se enfocaba en el reparto, poco se hacía para avanzar en la respuestas a la nueva generación de exigencias, vinculadas a la calidad total, infraestructura de las plantas y garantías de seguridad.

Lenoardo Stringaro

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