La producción busca nuevas alternativas
El sector agropecuario y agroindustrial argentino se ha caracterizado, a través del tiempo, por tener una gran dinámica.
Basta recordar cómo influyó la introducción del frigorífico a fines del siglo XIX, y de la soja a mediados del siglo XX, para tener una cabal idea de su permanente actitud de cambio. Ambos acontecimientos permitieron una verdadera revolución agroindustrial y favorecieron el posicionamiento de nuestro país como productor de rubros con valor agregado.
El caso de la soja es verdaderamente paradigmático. A principios de la década del ''70, el cultivo era prácticamente desconocido en nuestro país y su introducción era resistida en distintos ámbitos. Apenas treinta años después, en la Argentina se siembran más de trece millones de hectáreas y su producción contribuye notablemente al desarrollo económico.
